Posteado el 22 mayo, 2018 Por en Críticas con 59 Visitas

Amante por un día

AMANTE POR UN DÍA (“L’amant d’un jour”), de Philippe Garrel. 2017.

Un minucioso catálogo sobre el (des)amor

El veterano Philippe Garrel nos propone un ejercicio sencillo pero minucioso en su última película -la segunda estrenada en España- L’amant d’un jour, en la que nuevamente refleja hechos autobiográficos -la relación de un hombre maduro con una chica mucho más joven, como es su caso con la guionista Caroline Deruas- y en la que un miembro del clan Garrel -en este caso, su hija Esther-, interpreta uno de los papeles protagonistas. La película completa así una trilogía formada por La jalousie (2013) y L’ombre des femmes (2015).

El film cuenta la historia entre un profesor universitario (Éric Caravaca) y una de sus jóvenes alumnas, Ariane, interpretada por la debutante Louise Chevillotte. Su realidad se ve alterada cuando su hija Jeanne (Esther Garrel) le comunica que se traslada a vivir con él después de una traumática ruptura con su novio. Garrel nos cuenta cómo es la convivencia -en un principio, explosiva- de los tres personajes, a través del amor y su ausencia, y cómo la situación de éstos va sufriendo altibajos. Lo que en un principio parece la confrontación de la felicidad de la pareja con la tristeza de Jeanne irá mutando a medida que se sucedan los acontecimientos. Es encomiable la capacidad que tiene el director francés para trasmitir esta intimidad con una gran naturalidad, provista de una preciosa textura en blanco y negro y a través de una voz narrativa en tercera persona.

La confidencialidad con la que las dos jóvenes de la misma edad guardan un secreto que atañe a la otra es un ejemplo de la habilidad narrativa de Garrel para tejer las vidas de los protagonistas, y es que la historia fluye a partir de pequeños secretos. Las conversaciones sobre la perdurabilidad de la pareja, la fidelidad y el compromiso también son el motor para que el director nos acerque con lucidez la realidad de unos personajes que se perciben muy cercanos, prácticamente podemos tocarlos y compartir con ellos sus anhelos y preocupaciones.

Amante por un día es puro cine francés, y tras una aparente “pequeña” película, encontramos una gran fábula emocional sobre el amor y el dolor de las relaciones sentimentales que rezuma autenticidad por los cuatro costados, y lo hace, además, al son de los bonitos acordes de piano de Jean-Louis Aubert. Las grandes interpretaciones de unos actores al servicio de unos diálogos impecables confirman la cinta de Garrel como uno de los estrenos más agradecidos de los últimos meses. Una bocanada de aire fresco.

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