Posteado el 10 diciembre, 2017 Por en Críticas con 133 Visitas

Atomic blonde

ATOMIC BLONDE, de David Leitch. 2017.

Acción, música y neón para una Charlize Theron estelar

Charlize Theron produce y protagoniza esta cinta de espías ambientada en el Berlín de los últimos años de la Guerra Fría, previo a la caída del Muro. El MI6 envía a Lorraine Broughton (Theron) a la capital alemana para investigar la muerte de un agente asesinado y evitar la filtración de una lista en la que figuran los agentes encubiertos que trabajan en Berlín Oriental, hecho que puede provocar graves conflictos enre naciones.

Lorraine es una suerte de James Bond femenina -en definitiva, una prueba para los estudios sobre la potencial aceptación de tal personaje-, en una película que apuesta claramente por una visión feminista, también a través del papel de Delphine Lasalle (Sofia Boutella), una espía francesa con la que Lorraine mantendrá un tórrido romance, relación que hará las delicias del espectador, independientemente de cual sea su condición sexual.

Basándose en la novela gráfica de Antony Johnston y Sam Hart, The coldest city, el director David Leitch -quien había codirigido John Wick (2014) y próximamente estrenará Deadpool 2– apuesta por una puesta en escena potente, donde la música juega un papel esencial. El blanco y negro del cómic original se traslada a la gran pantalla con una gran explosión de color y mucho neón, dotándolo de una personalidad formal muy encomiable. Atomic blonde nos brinda escenas de acción asombrosamente buenas, y un conjunto estéticamente muy llamativo, en el que la incursión de piezas musicales de la época le acercan por momentos al formato de videoclip. Temazos de David Bowie, George Michael, Depeche Mode, New Order o Nena son un perfecto acompañamiento al potente score de Tyler Bates.

Concebida en estructura como un largo flashback, la película transcurre de forma desigual debido a lo enrevesado de su argumento -la trama de Spyglass es un poco confusa- aunque el poderío visual es tan imponente que el producto final resulta muy atractivo. La reconstrucción del Berlín de la Guerra Fría resulta un tanto irreal, pero es tan minimalista que convencerá a todos los amantes de la capital alemana, entre los que se incluye el que suscribe estas líneas.

Los grandes trabajos de un excelente James McAvoy en el papel de agente David Percival, John Goodman o Toby Jones sirven como respaldo a una Charlize Theron convertida en estrella absoluta de todo el entramado, haciendo que su personaje sea el argumento principal del film. Lorraine Broughton es omnipresente como una diosa.

En resumen, Atomic blonde es una película que atrapa por su poderío visual antes que por su argumento, luciéndose en grandes escenas de acción y en la inclusión de una potente banda sonora. Hasta podemos encontrar referencias a Stalker de Andrei Tarkovsky en la espectacular escena de la pelea en el viejo cine de Alexanderplatz. Entretenida, y aunque algo artificiosa, nada desdeñable.

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