Posteado el 15 marzo, 2017 Por en Críticas con 356 Visitas

Certain women

CERTAIN WOMEN CARÁTULA

CERTAIN WOMEN, de Kelly Reichardt. 2016.

Un tríptico de historias de mujeres que deben reivindicar su lugar

Kelly Reichardt adapta unos relatos de Maile Meloy en este cuidado y artesanal film independiente en el que el tiempo parece detenerse para que podamos contemplar al detalle la vida de sus protagonistas. La realizadora nos presenta un tríptico de historias de mujeres que se entrecruzan en medio del intenso frío de Montana. Las duras condiciones climáticas de la localidad donde viven son un complemento añadido a las dificultades que tienen que lidiar en su vida cotidiana, actuando como una metáfora del mundo masculino.

La primera historia tiene a la abogada Laura Wells (Laura Dern) como protagonista; en ella, la letrada trata de aconsejar a un cliente testarudo que tiene una discapacidad causada por un accidente laboral y que ha interpuesto un contencioso contra la empresa en la que trabajaba. En la segunda, Gina Lewis (Michelle Williams) visita junto a su marido a un viejo vecino para que les suministre unas piedras que necesitan para construir una casa rústica. En ambas historias, las protagonistas tratan de conseguir su objetivo tratando de sobreponerse a las dificultades planteadas por sus interlocutores: por un lado, el cliente no hace caso de los consejos de Laura (ella apunta que si fuera un hombre, todo sería distinto y le haría caso) y por su parte, Gina presencia como los dos hombres negocian entre ellos, dejándola de lado.

En la tercera historia, la más interesante, Jamie (Lily Gladstone) es una granjera que vive aislada durante el invierno, cuidando los caballos de una granja en las afueras de la localidad de Belfry. Por curiosidad, en una de sus visitas a la ciudad, se cuela en unas clases nocturnas impartidas por una estudiante de derecho, Beth Travis (Kristen Stewart), con la que mantendrá semana tras semana una curiosa relación después de cada clase, al acompañarla a cenar antes del viaje de regreso, pues Beth vive a cuatro horas de allí. Especialmente inspiradora es la secuencia en la que la acerca al restaurante, montadas a caballo, parsimoniosamente. Esta historia nos demostrará la incapacidad de comprender los sentimientos del otro y de expresar los propios, siendo esta circunstancia más determinante para dificultar la comunicación que la propia distancia física en sí.

El nexo de unión entre las tres historias es que Laura tiene un “affaire” con el marido de Gina, mientras que Jamie, en su búsqueda desesperada por Beth, entra en la empresa en Livingston donde trabaja Laura. Reichardt afronta estas historias tan sencillas de forma muy poética, saboreando cada instante y tratando de hipnotizar al espectador a través de la ambientación y el encanto de las interpretaciones, entre las que brilla con luz propia la de Lily Gladstone.

La película destila un gran humanismo que trata de evitar que las vidas de estas mujeres se pierdan bajo la inmensidad de los impresionantes cielos de Montana, o entre sus vastas llanuras. El resultado es un ejercicio lleno de naturalidad, con sabor agridulce, que tiene su poder en la suma de todos los pequeños elementos que conforman las historias, huyendo de resoluciones trágicas.

Aunque algunos le achacarán a la película falta de emoción y trascendencia, sobre todo en las dos primeras historias (sí que hay que reconocer que la tercera es la que mejora el conjunto), Certain women pertenece a ese cine de los pequeños detalles y es innegable que Reichardt consigue dar empaque a estas simples pinceladas de realidad en la que la mujer persevera en tener voz.

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