Posteado el 8 enero, 2016 Por en Críticas con 787 Visitas

El puente de los espías

EL PUENTE DE LOS ESPÍAS (“Bridge of spies”), de Steven Spielberg. 2015.

El puente de los espías resulta una película menor dentro de la vasta filmografía del gran Steven Spielberg. Y no me refiero a menor en cuanto a pretensiones, producción o cinematografía, sino a un resultado fallido como conjunto. A priori, uno de los puntos a favor de la película era un guión en manos de los hermanos Coen, de los cuales es difícil reconocer apenas su huella autorial en más de las dos horas de metraje de la cinta (se me ocurre, por ejemplo, la reunión que mantiene Donovan con un dirigente de la extinta RDA y en la que éste último se hace un lío con los teléfonos o en la que una mujer de la limpieza interrumpe torpemente la negociación). Esto no hubiera sido un problema si el guión fuera brillante, pero la realidad es que nos encontramos con una historia alargada hasta la saciedad para cubrir un metraje excesivo. Lo peor es que estamos ante un argumento que podría haber dado mucho más de sí, pero que se desinfla a medida que se suavizan unos hechos que fueron tan contundentes.

Y es que desgraciadamente estamos ante una de las películas de carácter “amable” del realizador, incapaz de cumplir las expectativas de los espectadores más duchos en los sórdidos tejemanejes de la Guerra Fría. La película está más preocupada en la historia particular de sus protagonistas, tratando de definir en qué debe consistir el papel de un héroe; y lo que obtenemos, a la práctica, es una versión “light” de un momento de la historia tan fascinante como desolador. En este descafeinado acercamiento al conflicto, se soslayan más que previsibles linchamientos, torturas y vejaciones por ambos bandos. Para más inri, la película pretende transmitir como trasfondo de la historia el trasnochado mensaje de que los americanos son los buenos… y los rusos, los malos. Con esta premisa se malgastan unas bellas imágenes (me refiero al momento en el que vemos a diferentes niños saltando muros y vallas, en Berlín primero y en Brooklyn después, con suerte distinta) para atacar nuevamente al comunismo.

Tom Hanks interpreta al abogado James B. Donovan, reclutado por su bufete en 1957 para defender al espía ruso Rudolf Abel, después de estar alejado de la práctica del derecho criminal desde los juicios de Nuremberg. A Hanks le ocurre lo mismo que al propio Spielberg: es tan correcto y perfeccionista en las formas que a veces consigue aburrirnos más que emocionarnos. Sí merece una mención aparte Mark Rylance, la estrella indiscutible del film, excepcional en el papel del tranquilo espía ruso de origen británico, y que se perfila como uno de los posibles triunfadores en las próximas galas de los Globos de Oro y los Oscars.

Como ya he comentado, la cinematografía de Spielberg es impecable, destacando especialmente la fotografía, a cargo del genial Janusz Kaminski, del Berlín de los primeros años de la construcción del Muro y del intercambio nevado que tiene lugar a dos bandas, en el fabuloso puente de Glienicke y en Checkpoint Charlie. Igualmente resulta muy correcta la música de un inspirado Thomas Newman, encargado de la difícil misión de hacer olvidar al maestro John Williams, que dejó su puesto para poner todo su savoir faire en la nueva entrega de la saga galáctica más famosa de todos los tiempos.

En definitiva, y dejando de lado las inalcanzables El color púrpura (1985) y La lista de Schindler (1993), esperaba al menos que El puente de los espías estuviera en la línea de la notable Munich (2005), pero se autocondena al cometer el siempre innecesario error de pretender satisfacer a un target de espectadores demasiado amplio y variopinto.

Tags : , , , , , , ,

2 Respuestas

  1. La película me ha parecido predecible y tiene ciertos detalles muy de superproducción americana dispuesta a llegar a cualquier tipo de público… Pero al margen de eso, en mi opinión Tom Hanks está como siempre impecable, de los únicos actores que siempre actúa igual pero nunca me deja indiferente, sabe transmitir, y a pesar de que ciertos momentos de la película se adivinen desde el principio de la escena, él consigue que te los creas y que te emociones a pesar de que supieras lo que iba a pasar…
    Especial atención hay que darle a Mark Rylance, actuación exquisita, de las típicas ersonas que te gusta mirar aunque estén en un segundo plano de la escena.
    En definitiva, Spielberg, como en todas sus películas, busca emocionar con detalles, actuaciones, imágenes (comparación saltos de valla entre El muro y Estados Unidos, cuando entregan en el puente al espía ruso y se mete en el coche en el asiento de atrás…), no creo que el atractivo de la película resida en el ingenio del guión, ya que no es ninguna maravilla, sino en lo que nos muestran, el empeño en hacer lo correcto y la relación que al final el que parece el ciudadano norteamericano perfecto acaba manteniendo con uno de los que consideran el mayor enemigo del país. ..
    Aprovecho para felicitaros por la página 😉

  2. Gracias, Rocío! Coincidimos prácticamente en todo…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *