Posteado el 27 marzo, 2017 Por en Críticas con 222 Visitas

Redención

REDENCIÓN CARÁTULA

REDENCIÓN (“Southpaw”), de Antoine Fuqua. 2015.

Fuqua nos ofrece un drama deportivo convencional, sin fuerza y totalmente predecible

Southpaw, traducida en español con un vulgar Redención que nos provoca la lógica confusión con otras películas, es la historia de Billy Hope (Jake Gyllenhaal), campeón del mundo de los pesos semipesados que se enfrenta al ostracismo después de una serie de desgracias personales. El film es tópico, convencional y con hechuras de telefilm, y apenas puede salvarse ni por la esforzada interpretación de los actores.

Aunque llega ahora a las pantallas españolas, el film es anterior al tedioso remake de Los siete magníficos, confirmando el bajo estado de forma de su realizador, Antoine Fuqua. Con un guión rozando lo ridículo de Kurt Sutter, Redención no llega ni por asomo a alcanzar las cotas de la estupenda Training day (2001), ni incluso de la simplemente correcta The equalizer (2014). La película pretende tener toques de cine policíaco, especialmente con las conexiones con los ambientes marginales de delincuencia de los que proviene el protagonista, aunque la podemos calificar de drama deportivo o, para ser más exactos, de melodrama pugilístico.

La tensa relación entre Billy y su esposa Maureen (Rachel McAdams), que continuamente sufre por la vida de su marido y las consecuencias que pueda acarrear a su pequeña hija en común Leila, acompañada de una serie de catastróficas desdichas, precipita un cambio de 180º grados en la vida del protagonista. SPOILER. A través de un bochornoso recurso que podemos denominar como “muerte por carambola”, ya visto en bodrios tales como Leyendas de pasión (Edward Zwick, 1994) o la reciente Vivir de noche (Ben Affleck, 2016), que tiene lugar durante una airada pelea delante de los medios previa al combate con su mayor rival, Miguel Escobar, Billy lo pierde todo y tiene que empezar desde cero de la noche a la mañana. Increíble, Mr. Sutter. A Tarkovski se le caerían los palos del sombrajo…

La esperada redención llega de la mano de su nuevo entrenador, un bombero retirado llamado Tick Wills (Forest Whitaker), con el que culminará una venganza sobre Escobar al tiempo que recuperará la custodia de su hija. Como ya he comentado al principio, el guión transita constantemente por un camino predecible y además lo hace con una falta de riesgo y emoción que provoca que solamente deseemos que el calvario termine cuanto antes.

El trabajo de Fuqua es enérgico en lo que se refiere a las escenas de combate, sin duda las mejores (únicas) del film, aunque ni este aspecto ni la digna (una vez más) interpretación de Gyllenhaal pueden salvar al film del letargo y desinterés al que nos conduce desde sus primeros minutos. En este punto hay que alabar como mínimo el esfuerzo del actor, que se entrega como si fuera lo mejor que le ha pasado en su carrera.

A años luz de la humanidad de Rocky (John G. Avildsen, 1976) y sin poder competir con la complejidad psicológica de Toro salvaje (Martin Scorsese, 1980) –la simple mención de ambas películas al hablar de ésta es un sacrilegio-, Southpaw se queda en una vulgar película de sobremesa ideal para ser acompañada de una buena siesta. Nefasta. Antoine, Antoine…

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