Posteado el 6 mayo, 2016 Por en Críticas con 472 Visitas

Trumbo

TRUMBO, de Jay Roach. 2015.

Encorsetado biopic con factura de telefilm

Trumbo es una correcta aproximación en clave de biopic a la figura del célebre guionista y escritor, aunque dista lejos de ser la gran película que dicho personaje merece. El guión corre a cargo de John McNamara, que a su vez se ha basado en el libro de Bruce Cook, y aunque para los más expertos no descubre mucho que no supiéramos sobre la ajetreada vida de uno de los Diez de Hollywood (los incluídos en las lista negra de la caza de brujas llevada a cabo por el senador McCarthy por su militancia en el partido comunista), reconstruye los pormenores más destacados de la vida de Dalton Trumbo.

La película relata una historia tremendamente interesante en la que la época dorada del cine actúa como telón de fondo, como ocurre en ¡Ave, César! -en este caso, en clave trivial y desenfadada-, la última película de los Coen, estrenada también este mismo año. Sin embargo, el guión parece que a veces se ahoga en un intento de condensar tantos datos en tan poco metraje. Bryan Cranston está estupendo en su interpretación de este personaje incómodo y excéntrico, quien gracias a su ingenio y talento consiguió sobreponerse a las consecuencias de su negativa de declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas. Una negativa que a otros hizo caer en desgracia, pero que en el caso de Trumbo le sirvió, utilizando su talento y sentido del humor, para sobrellevar los once meses que pasó en la cárcel y posteriormente, revertir su destino hasta alzarse con dos estatuillas de la academia -conseguidas con nombre falso, claro- por los guiones de Vacaciones en Roma (1953) y El bravo (1956).

Jay Roach, al que quizás el proyecto viene un poco grande si nos basamos en el dudoso bagaje de haber dirigido las tres películas de Austin Powers y las dos de Los padres de ella, intenta retratar la psicología del personaje mediante la relación con su entorno, especialmete con sus colegas también guionistas, y su mujer Cleo (Diane Lane en la piel de un personaje mal esbozado) e hijos. Los personajes secundarios, auténticamente de lujo, contribuyen a dotar de cierto ritmo al film. Tenemos en cuenta sobre todo la participación de personajes como la influyente Hedda Hopper (solvente Helen Mirren), John Wayne, Kirk Douglas, Otto Preminger, los hermanos King y Edward G. Robinson, que quizás el que sale peor parado en el mensaje del film. Si bien la presencia de estos personajes y la superposición de imágenes reales del proceso judicial y otros documentos de la época en los que vemos a Robert Taylor, Lauren Bacall o Humphrey Bogart captan poderosamente la atención del espectador, es la relación de Trumbo con su familia, especialmente con su díscola hija, la que nos proporciona los detalles más trascendentes de su personalidad.

La película no arriesga en romper las características propias más recurrentes del biopic tradicional, recurriendo inevitablemente a algunos estereotipos, y trasmite un exceso de información difícil de condensar con la relevancia que se debiera, por lo que el visionado de la cinta resulta una experiencia agradable, pero no todo lo satisfactoria que hubiera podido ser teniendo en cuenta el material que tenía entre manos.

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