Posteado el 18 mayo, 2017 Por en Críticas con 334 Visitas

Déjame salir

DÉJAME SALIR (“Get out”), de Jordan Peele. 2017.

Un thriller que se combina con otros géneros en lo que resulta una aguda sátira racial

El debut de Jordan Peele viene avalado por el buen sabor de boca que ha dejado entre los que ya han tenido oportunidad de ver su opera prima y que se ha reflejado en un éxito apabullante en la taquilla estadounidense. Y es que Déjame salir es un thriller original que conjuga a la perfección diversos géneros como el terror, el fantástico y la comedia, y lo hace sin perder un ápice de intensidad y credibilidad en el intento.

Chris (Daniel Kaluuya) es un joven afroamericano que visita durante un fin de semana con su novia Rose (Allison Williams) a los padres de ésta, con la inquietud lógica de lo que puedan pensar sobre el hecho de que su hija salga con un chico de color. Sorprendentemente, los padres, interpretados por Catherine Keener y Bradley Whitford, se muestran como unos tipos progresistas y lo acogen con los brazos abiertos, aunque pronto Chris advertirá una actitud demasiado complaciente por parte de ellos, que en un principio achaca al nerviosismo por la relación interracial que mantiene su hija. Además, descubre que los dos únicos empleados de la casa son dos personas de color, y que su comportamiento es especialmente inquietante, sobre todo el de Georgina (Betty Gabriel), uno de los personajes más hilarantes del film.

Anteriormente a esto, la película ha arrancado con un plano secuencia en el que un chico de color es secuestrado en un vecindario residencial, dejando al espectador este cabo suelto para que empecemos a elucubrar sobre qué puede estar aconteciendo en la casa. Esta apertura deja en el espectador la positiva sensación de que estamos ante una película cuidada hasta el último detalle.

Como he comentado anteriormente, la historia se equilibra perfectamente gracias a la combinación de los diversos géneros que la conforman, y aunque esto puede molestar a los más puristas, el film funciona mucho mejor que la mayoría de las propuestas de terror de los grandes estudios, pues el espectador entiende que todos los elementos que presenta la historia pueden ser tratados desde diferentes prismas. Uno de los logros del film es que tanto el terror como el humor resultan absolutamente realistas.

Además de su agudo sentido del humor, personificado especialmente en Rod, el amigo de Chris (LiRel Howery), Déjame salir puede interpretarse también como una retorcida sátira social en la que se nos muestra mucho acerca de la realidad de la época post-Obama en Estados Unidos y en el que puede reconocerse una implícita crítica social a través de la relación de Chris con la familia Armitage y sus invitados, que desembocará en un final absolutamente radical.

Y es que a medida que avanzamos, su paranoia inicial acaba totalmente justificada, en un film que bebe de influencias como Adivina quien viene esta noche (Stanley Kramer, 1967), La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968) y Las mujeres perfectas (Frank Oz, 2004), demostrando además, al igual que ocurría con la sensacional It Follows (David Robert Mitchell, 2014) que el género de terror se está convirtiendo en uno de los más adecuados para reflejar la realidad que nos rodea.

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