Posteado el 9 febrero, 2017 Por en Críticas con 242 Visitas

El día más feliz en la vida de Olli Mäki

EL DÍA MÁS FELIZ EN LA VIDA DE OLLI MÄKI (“Hymyilevä mies”), de Juho Kuosmanen. 2016.

Un trabajo eficaz que destaca por asumir un gran riesgo formal

“El día más feliz en la vida de Olli Mäki” es, al igual que su protagonista, pequeña y grande a la vez. Pequeña, porque es una película modesta, sin pretensiones (quizás también su principal defecto) y grande, porque esta sencilla propuesta acaba resultando un eficaz ejercicio de estilo que cuenta una historia cautivadora. La película obtuvo un gran reconocimiento en el pasado festival de Cannes, ganando en la sección Un Certain Regard.

Estamos en 1962. Olli Mäki, un menudo boxeador conocido como “El Panadero de Kokkola” que ha despuntado en peleas amateurs, se ejercita en Helsinki, apartado de su ciudad natal, para arrebatarle el título mundial de peso pluma al norteamericano Davey Moore. El combate se convierte prácticamente en un asunto de estado en Finlandia. Sin embargo, Olli Mäki pierde antes de finalizar el segundo asalto, en lo que fue una derrota bochornosa. El menos preocupado por ese resultado es el propio Olli y la razón es la siguiente: durante su preparación, el púgil se enamora profundamente de Raija (Oona Airola), con la que incluso se compra los anillos de compromiso el mismo día de la pelea. Por ello, en su memoria, ese día será recordado como el más feliz de su vida, y es que Olli, antes que boxeador, es un hombre enamorado…

El film está rodado en 16 mm. y en blanco y negro, lo que contribuye a dotar a la historia de una atmósfera propia de la década de los 60, con un formato con el que se trabajaba normalmente el documental. El efecto melancólico que desprende la historia se ve reforzado por la técnica utilizada para su desarrollo, que incluso provoca que algunas escenas estén en el límite de la iluminación, con figuras prácticamente difuminadas.

Jarkko Lahti, actor de teatro que debuta en el cine con este papel, nos acerca a un delicioso Olli Mäki, un hombre parco en palabras y con ciertas dificultades para gestionar sus emociones. La historia de amor resulta entrañable, pues los personajes destilan una vulnerabilidad que nos conquista. Sin grandes alardes, el suyo es un amor que no se rinde y que resiste a la presión a la que el púgil finés es sometido antes del gran acontecimiento.

Igualmente interesante, por otro lado, es la relación de Olli con su manager, Elis Ask (Eero Milonoff), un ex-luchador de carácter agresivo que ambiciona la victoria para su propio interés personal, tratando de desviar a Olli del influjo que ejerce sobre él la presencia de Raija. Delicioso es el momento, tras una rueda de prensa, en la que Olli reconoce haberse enamorado.

“El días más feliz en la vida de Olli Mäki” puede considerarse en parte como una revisión de los tópicos de la inolvidable Rocky (John G. Avildsen, 1976), en la que el protagonista también vive una historia de amor al mismo tiempo que se prepara para un combate que debe darle cierto sentido a su existencia. Posiblemente el argumento no alcanza cotas especialmente originales, pero la valentía formal y la emotividad de los personajes, cercanos y bien perfilados, convierten al film de Kuosmanen en una grata experiencia. Todos queremos a Olli.

Como anécdota, señalar que en la hermosa escena final del film, cuando Olli y Raija caminan cerca del agua, y se cruzan con una pareja de ancianos, éstos son en realidad el verdadero matrimonio Mäki.

Tags : , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *