Posteado el 15 junio, 2017 Por en Críticas con 205 Visitas

I am not a serial killer

I AM NOT A SERIAL KILLER, de Billy O’Brien. 2016.

Thriller indie que se acaba adentrando en el terreno de lo fantástico

I am not a serial killer es un inquietante film acerca de la vida del adolescente John Wayne Cleaver (Max Records), basado en la novela del mismo título de Dan Wells. La película tuvo una buena acogida en el pasado Festival de Sitges, obteniendo el premio a Mejor Película en la Sección Panorama, y también algunas nominaciones en los British Independent Film Awards. La cinta de O’Brien no acaba por adscribirse a ningún género concreto, pues lo que comienza como un thriller convencional acaba bebiendo de las fuentes del fantástico.

John es un joven obsesionado con los serial killers. Vive con su madre, a la que ayuda en su trabajo como forense en una pequeña localidad del Midwest americano. Un terapeuta le ayuda a controlar sus obsesiones, ya que aunque es un buen chico, John tiene miedo de convertirse también en un asesino en serie, más después de comprobar que comparte algunos de sus rasgos sociópatas. Por todo ello, John y su terapeuta activan una serie de reglas que le permiten vivir en un estado de presunta “normalidad”, mientras que ayudar a su madre en el trabajo también parece neutralizar sus instintos homicidas. Paradójicamente, el joven se verá directamente involucrado en una ola de crímenes que tienen lugar en su ciudad y que sembrarán el terror entre sus habitantes.

El film avanza claramente de más a menos, siendo lo más interesante la inquietud provocada por el personaje de Christopher Lloyd (al que sin embargo O’Brien no sabe sacarle partido) y el miedo de John a sí mismo cuando toma parte como observador activo de los despiadados asesinatos que asolan el pueblo. Los mejores momentos del film vendrán de la mano del seguimiento que John hace del presunto psicópata, tratando de desestabilizarlo. La reflexión sobre la naturaleza del criminal y la suya propia, y el miedo a sucumbir a ella son los elementos que dotan al film de una personalidad propia durante el segundo tercio del mismo, sin duda el más sólido.

Desgraciadamente, la resolución se decanta por un camino mucho menos tortuoso y se encasilla de forma bastante gratuita dentro del género fantástico, por lo que provoca que desconectemos sustancialmente de la trama. El personaje de John tampoco resulta lo suficientemente carismático para mantenernos en vilo hasta el final. Nos queda la sensación de que la película ha estado jugando con nosotros para irse finalmente por otros derroteros que no encajan. Un ejercicio conceptualmente interesante que suaviza al final sus argumentos y que a la postre se queda en nada, mal resuelto, pese a las interesantes referencias a la obra de William Blake. Una lástima.

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