Posteado el 21 febrero, 2017 Por en Críticas con 301 Visitas

Bajo la arena

LAND OF MINE CARÁTULA

BAJO LA ARENA (“Under sandet”), de Martin Zandvliet. 2015.

Zandvliet nos acerca otro oscuro episodio de postguerra poco conocido

Bajo la arena es una correcta película danesa sobre unos jóvenes soldados alemanes que deben buscar y desenterrar minas colocadas por el ejército nazi en la costa occidental de Dinamarca, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Zandvliet, que escribe y dirige la cinta, denuncia el maltrato al que fueron sometidos estos prisioneros de guerra, destapando un oscuro episodio de postguerra, que como otros, han pasado desapercibidos -en la misma línea, tenemos el caso denunciado en la película francesa Las inocentes (2016), de Anne Fontaine-.

Aunque la película no tiene hechuras de gran producción, el realizador danés sabe jugar bien sus bazas, sobre todo apoyado en el gran trabajo de la directora de fotografía Camilla Hjelm, y construye un relato sólido aderezado con dosis de angustia, tristeza, esperanza y solidaridad. Las escenas de los jóvenes protagonistas inspeccionando la arena boca abajo son sobrecogedoras por el gran peligro que corren sus vidas, y esta atmósfera de tensión gobierna la mayor parte de la película, lo cual es uno de los elementos más notables del film. Se invita al espectador a compartir el punto de vista de los prisioneros, por lo que no sorprende que empaticemos desde un primer momento con los jóvenes nazis. Ellos mismos viven en sus carnes el terror psicológico presente en las guerras, y en las cuales, nunca hay vencedores o vencidos, ya que ambas partes siempre pierden algo irrecuperable, como la inocencia o el deseo de vivir.

La historia nos plantea la evolución lógica de la relación entre el terrible -al principio- sargento Carl Rasmussen (Roland Moller) y los soldados alemanes a su cargo. Con el paso de los días, y mientras acometen la dura misión de limpiar una de las playas (con la pérdida de vidas que eso implica), en la piel del sargento van aflorando sentimientos que él mismo había dejado de experimentar durante la guerra, como la solidaridad, el perdón y el sentido de justicia. En definitva, cualquier muestra de humanidad. Los chicos caracterizan diversos estereotipos de clases de soldado, y entre ellos surgen la rivalidad y la solidaridad propias de su condición. Su único contacto con la realidad es una niña que juega con su muñeca en una parcela de una casa cercana, y pese al desprecio generalizado de soldados y ciudadanos daneses hacia los prisioneros, éstos acaban por salvar la vida de la pequeña en una escena de una gran tensión.

En resumen, Bajo la arena es una película sobre el perdón, sobre la capacidad de ponernos en la piel del enemigo y de los valores irrecuperables que los jóvenes pierden en la guerra cuando son sometidos al dolor, la injusticia y el horror. La gravedad de la historia y la creación de una atmósfera de angustia permanente están por encima de la construcción de los personajes y sus interpretaciones, pero en todo momento estamos ante una película con las ideas claras, que huye de grandes pretensiones. La película representará a Dinamarca en la próxima edición de los Oscars, compitiendo como finalista en el apartado de Mejor Película de Habla No Inglesa. Se deja ver.

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