Posteado el 16 febrero, 2017 Por en Críticas con 339 Visitas

Bajo la sombra

UNDER THE SHADOW CARÁTULA

BAJO LA SOMBRA (“Under the shadow”), de Babak Anvari. 2016.

Una historia de terror sobrenatural ambientada en el Teherán de finales de los 80

“Under the shadow”, que ha llegado a España solamente a través de la plataforma televisiva Netflix, ha sido una de las películas independientes más avaladas por la crítica en los últimos tiempos. Sus nominaciones a distintos premios así lo avalan. Babak Anvari, cineasta criado en Londres pero de origen iraní, sitúa una historia de terror sobrentatural en un ambiente de terror muy real: los últimos años de la cruenta guerra Irán-Irak, a finales de los años 80, en la que ambas partes sumaron numerosas víctimas, sin un vencedor claro. Esta contextualización del terror es el principal logro de esta modesta pero original propuesta.

La madre, Shideh (Narges Rashidi), es una mujer a la que se la prohibido la oportunidad de ejercer la medicina debido a un pasado dudoso como militante radical de izquierdas. En la escena inicial en la que se le comunica esta decisión el trabajo de contextualización es fantástico: a través de la ventana se visualizan diversas explosiones por la ciudad, mientras un retrato del líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Jomeini, preside el encuentro. Su lugar está en el hogar, junto a su hija Dorsa (Avin Manshadi), mientras el padre Iraj (Bobby Naderi) es destinado como médico a un enclave estratégcio para asistir a los heridos. La población huye despavorida de Teherán por miedo a los terribles ataques aéreos de Sadam Huseim. En este contexto de tensión permanente, el piso en el edificio donde vive la familia es el centro de la acción. La aparición de un ser sobrenatural (djinn) coincide con los numerosos avisos acústicos para que los ciudadanos se oculten en bunkers para sobrevivir a los ataques enemigos.

La película es muy pausada, lo que algunos pueden confundir con aburrimiento; los esfuerzos de Anvari se centran en acercarnos ese clima de tensión permanente en el que viven madre e hija, recordando obras icónicas del género como El exorcista (William Friedkin, 1973), o Poltergeist (Tobe Hooper, 1982), incluso la más reciente Babadook (Jennifer Kent, 2014), aunque Under the shadow nunca alcanza el nivel de ninguna de las tres mencionadas. La capacidad de extrapolar una historia de terror propia de un suburbio de Washington o Los Angeles a la tremenda realidad del Teherán de 1988 es realmente asombrosa.

El djinn se sirve de alguna pertenencia de sus víctimas para sembrar el caos y la confusión en sus vidas. La muñeca de Dorsa será el hilo conductor de esta inquietud, y más tarde, tomará el relevo el único libro de medicina que Shideh conserva, y que es un recuerdo de su madre. Encontrar el paradero de estos objetos es la clave para liberarse del influjo de esta fuerza demoníaca, que puede incluso tomar la forma de un chador gigante.

Esta fuerza sobrenatural funciona como una metáfora de la guerra misma; en ningún lugar puedes librarte de ella, la sombra es demasiado alargada. En este proceso de creciente locura, el guión sabe jugar con bazas que aportan más desasosiego al conjunto, como la extraña llamada del padre en la que cuestiona duramente la capacidad de la madre de cuidar de sus asuntos, y la misma queja que hace la niña de la falta de atención de su madre, en una escena en la que se olvida a su hija en casa.

En definitiva, Under the shadow es una película muy compacta, que sabe crear con solvencia una atmósfera continuada de angustia en el espectador, aunque se le puede achacar que algunos momentos de “susto” no son todo lo contundentes que cabría esperar, y que la resolución final solamente nos deja satisfechos a medias. Sin embargo, estamos en líneas generales ante un film meritorio, más teniendo en cuenta cómo está el percal.

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