Posteado el 18 abril, 2017 Por en Críticas con 293 Visitas

Rosalie Blum

ROSALIE BLUM CARÁTULA

ROSALIE BLUM, de Julien Rappeneau. 2015.

Delicado rompecabezas donde las vidas se entrecruzan para revelarnos secretos bien guardados

Julien Rappeneau, hijo del realizador Jean-Paul Rappeneau, adapta para la gran pantalla la novela gráfica escrita por Camille Jourdy, la cual descubrió después de que se hubiera publicado el tercer volumen, en 2009. El delicado universo de la obra y unos personajes excéntricos y apasionantes atrayeron al cineasta desde un primer momento, quien releyó varias veces las historias para impregnarse completamente del espíritu del universo “Rosalie Blum” antes de acometer la escritura del guión definitivo.

La historia de la película nos cuenta las existencias marginales de tres personajes que consiguen evolucionar al entrar en contacto entre sí. Los tres se han detenido en un momento de su vida y no consiguen avanzar, bloqueados por el miedo, la soledad y sus historias personales. El movimiento que genera la historia de persecución en la que Vincent Machot (Kyan Khojandi) se siente intrigado por la aparición de Rosalie Blum (Noémie Lvovsky), a la que está seguro de haber visto anteriormente y no sabe dónde ni cuándo, provoca que los personajes experimenten nuevas sensaciones en sus anodinas vidas. El ritual de persecución que se cumple minuciosamente a diario como único elemento interesante en la vida de Machot nos va aportando datos sobre el misterioso personaje, e incluso el propio Vincent adopta algunos de ellos, como el gusto por la banda escocesa Belle and Sebastian.

La inclusión de la sobrina de Rosalie, Aude Cerceau (Alice Isaaz), en un momento en el que descubrimos el interesante tejido cronológico elaborado por Rappeneau, sirve como perfecto nexo de unión entre los otros dos personajes, convirtiendo la historia en un juego a tres bandas.

Vincent Machot representa a la perfección el papel del antihéroe que nos despierta pena y compasión (es realmente torpe, y cada vez que entra en tensión, le sangra la nariz) a la vez que deseamos que las cosas le vayan bien. Es interesante como el guión combina elementos cómicos con situaciones que se caracterizan por contener un poso dramático bastante importante, sobre todo el que nos revelará la verdad acerca del personaje más enigmático de todos, Rosalie Blum. Algunos personajes secundarios como las amigas de Aude, su excéntrico compañero de piso o la enajenada madre de Vincent, que sistemáticamente se dedica a amargar la vida a su hijo mientras, encerrada en casa, comparte aficiones rodeada de muñecos, animan el retrato de la vida en esta singular ciudad de provincias.

La estructura de la película es el elemento más complejo y meritorio de Rosalie Blum, y pone de relieve el gran trabajo de Rappeneau a la hora de suministrarnos en pequeñas dosis lo que está aconteciendo, a través de cambios en el punto de vista. Ciertamente, la originalidad de los personajes secundarios y de muchos de los diálogos no pasará a la historia, pero hay que destacar que la producción ha cuidado con todo detalle los escenarios en los que convergen las vidas de los personajes, tales como la nave industrial donde Aude vive, o el piso de la madre de Vincent. Si a esto le sumamos que tanto el trío protagonista como la historia se mueven con comodidad por diversos géneros como la comedia, el drama o la intriga sin causar ningún desequilibrio, el resultado hace del debut del realizador francés una obra más que digna. Divertida.

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