Posteado el 11 julio, 2017 Por en Críticas con 175 Visitas

Wonder Woman

WONDER WOMAN, de Patty Jenkins. 2017.

Una propuesta irregular pero entretenida (y poco más) que endereza el rumbo de DC

Wonder Woman es la adaptación a la pantalla de las andanzas de la amazona Diana de Temiscira (Gal Gadot), escrita y producida por Zack Snyder en un contexto en el que se ha querido resaltar en exceso su posible discurso feminista. La realidad es que durante semanas y meses los seguidores de DC y aficionados al cómic en general han estado debatiendo punto por punto todos los aspectos relacionados con la diosa y heroína -quien ha cumplido más de 75 años en el mundo de la viñeta-, hasta incluso si debía tener vello en las axilas o no…

Quizás no era necesaria esta lectura feminista (yo creo que no), pero comprobando además la frivolidad de algunos comentarios del personaje al espía inglés Steve Trevor (Chris Pine), se echa al traste toda posibilidad de un discurso serio. No nos queda otro remedio que ceñirnos y disfrutar la historia de aventuras, que no es poco.

Patty Jenkins, inédita en la dirección de largometrajes desde Monster (2003) es la encargada de tratar de llevar a buen puerto la nueva empresa de DC Comics. Ciertamente, la directora no habrá sido responsable ni de la mitad del metraje, pues las escenas de acción, sobre todo en el tramo final, llevan el sello inconfundible de Snyder.

Parece bastante acertado que el guión firmado por Allan Heinberg pretenda confrontar dos mundos totalmente distintos, algo que ya se había tratado con buen resultado en Capitán América: El primer vengador (Joe Johnston, 2011). En este caso, el mundo mitológico de la edénica isla donde Diana ha crecido rodeada de poderosas guerreras como su madre (Connie Nielsen) y su tía (Robin Wright), conecta con el contexto histórico de la PGM, en el que el aviador británico interpretado por Pine traspasa la frontera del tiempo y el espacio perseguido por embarcaciones alemanas. De este modo, Diana, a la que Zeus dio vida después de que su madre la hubiera modelado en arcilla (!), se verá involucrada en una batalla decisiva en su afán por acabar con su eterno enemigo Ares, el dios de la guerra. Este enfrentamiento deparará alguna sorpresa más o menos esperada para el espectador.

Si bien es cierto que la expedición que forman Diana y Steve con un escocés, un indio y un árabe (parece un chiste) es imposible, que los “malos” no tienen suficiente enjundia -Elena Anaya en el papel de la doctora Maru, especializada en gases venenosos, y Danny Huston en el papel de Ludendorff, pasan más bien desapercibidos-, y que se vuelve a abusar hasta la saciedad de los efectos especiales, DC ha aprendido la lección y ha sabido incorporar en dosis bien calculadas elementos cómicos que nos sirven para tomarnos lo absurdo de la trama con mayor ligereza.

Y es que la batalla final entre deidades tampoco aporta nada nuevo, así como utilizar el amor como elemento decisivo para la paz empieza a resultar demasiado cansino por repetitivo. Sin embargo, muchos descubrirán en el film de Jenkins una cinta de entretenimiento inagotable, con color y humor, y es que a lo único que aspirábamos después de la penosa Batman v. Superman: El amanecer de la justicia (Zack Snyder, 2016) era a pasar el rato. Y comparativamente, ésta sabe a gloria, pues no aspira a nada más que a ser un tebeo llevado a la pantalla.

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