Posteado el 22 mayo, 2017 Por en Críticas con 213 Visitas

Z. La ciudad perdida

Z. LA CIUDAD PERDIDA (“The lost city of Z”), de James Gray. 2016.

La fascinación del héroe conradiano

James Gray adapta un ensayo periodístico de Dave Grann en el que narra las peripecias del explorador Percy Fawcett, describiendo un proceso paulatino en el que una obsesión conradiana se va apoderando del personaje desde su primera incursión en la Amazonia. Allí acude con la misión de delimitar la frontera entre Brasil y Bolivia, enviado por la Royal Geographic Society para mediar entre las dos naciones.

Un correctísimo Charlie Hunnam encarna al militar y aventurero protagonista, que a medida que va entrando en contacto con la naturaleza salvaje va experimentando una obsesión desmedida por descubrir el paradero de una posible civilización perdida a la que él llama Z (así como otros la llamaron El Dorado). Este proceso de transformación cada vez complica más la conciliación del protagonista con su vida familiar, pese a la comprensión y el apoyo de su esposa Nina, interpretada por Sienna Miller, una mujer emancipada y avanzada a su tiempo que sabe que no puede evitar la creciente pasión de su marido por explorar la selva amazónica. La obsesión de Fawcett le acompañará toda su vida y tendrá como recompensa final la reconciliación con su hijo mayor Jack (Tom Holland), quien es, a la postre, un vivo retrato de sí mismo. Sin embargo, la historia que se nos narra es en esencia la crónica de una búsqueda fallida.

Gray demuestra que no le interesa el cine de aventuras a la vieja usanza, por lo que no nos encontramos ante una película a imagen y semejanza de Las minas del rey Salomón; el realizador se concentra en retratar la fascinación y la obsesión de un personaje que encuentra en ese territorio un escape a su existencia, en una época célebre por la abundancia de grandes exploradores británicos, entre los que se menciona especialmente a Ernest Shackleton y sus hazañas.

Pese a la correcta factura del film, Z. La ciudad perdida se pierde en una grave falta de elocuencia, abriendo algunos frentes que no llegan a desarrollarse de forma convincente o que simplemente carecen de interés por ser elementos que ya hemos visto hasta la saciedad. El caso más ilustrativo es la mala experiencia que Fawcett y sus hombres tienen en uno de sus viajes con el explorador James Murray (Angus MacFadyen), que resulta bastante tediosa para el espectador. Otro elemento poco sustancial es el resto de la expedición que acompaña a Fawcett, especialmente el personaje de Henry Costin (Robert Pattinson) que abre un arco que no llega a desarrollarse narrativamente. La sensación general es que al film le sobra metraje por todas partes.

La película carece de clímax y avanza apoyándose en una fotografía difusa de Darius Khondji, que subraya el elemento fantasmagórico de la ciudad perdida y su búsqueda, pero no brilla especialmente en la trama y sus diálogos. Al igual que el explorador Fawcett, parece que el siempre correcto James Gray también buscaba algo grandilocuente pero se ha quedado en el camino, ya que Z. La ciudad perdida únicamente consigue destacar por resultar bella e intensa en algunos pasajes. Aburrida.

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