Posteado el 18 diciembre, 2017 Por en Críticas con 143 Visitas

El sentido de un final

EL SENTIDO DE UN FINAL (“The sense of an ending”), de Ritesh Batra. 2017.

Aprender de los errores del pasado

Ritesh Bartra dirige en la gran pantalla la adaptación de una excelente novela de Julian Barnes a través del guion del dramaturgo Nick Payne. El resultado es un film sobre la nostalgia, la memoria y los errores cometidos en el pasado. Tony Webster, interpretado por un solvente Jim Broadbent, es un hombre jubilado que mantiene una existencia tranquila al frente de su pequeño negocio de cámaras de fotografía vintage. El resto del tiempo lo ocupa viendo a su ex-mujer o acompañando a su hija, a punto de ser madre soltera.

El pasado llama a la puerta de Tony cuando se le notifica la herencia de un diario íntimo de un amigo de la juventud que obraba en poder de la madre de Veronica (Freya Mavor), su novia en la universidad, la cual inició tiempo después una relación amorosa con su amigo, un golpe que caló hondo en la personalidad de Tony. La actual Veronica, una misteriosa mujer interpretada por Charlotte Rampling, posee en la actualidad el diario y a raíz de su reencuentro, la pareja rememorará episodios de su tortuoso pasado. La nueva percepción de antiguas situaciones  provocará que Tony aprenda a reconocer los errores cometidos, algunos de los cuales desembocaron en trágicas consecuencias.

La película nos plantea la historia de un personaje misántropo que recorre un camino hacia la humanización gracias al descubrimiento de circunstancias del pasado que desconocía o que él mismo había manipulado para superarlas. La muestra de esta evolución la vemos claramente, por ejemplo, con su relación con el cartero del barrio. Las escenas protagonizadas por el joven Tony (Billy Howle) nos van aportando a lolargo del film los datos que explican el porqué del viaje de ida y vuelta del protagonista de la historia.

Batra se rodea de un cuidado elenco de actores y lleva a cabo un uso ciertamente efectivo de los flashbacks, en los que se llega a combinar el aspecto actual de los protagonistas con escenas del pasado. El realizador indio aprovecha el juego que le ofrece la existencia de un misterio -que no será relevado hasta el final- como una de sus mejores bazas, pero no termina de profundizar en los personajes y las situaciones, como sí lo logra la novela de Barnes. El conformismo y la falta de riesgo convierten El sentido de un final en una película simplemente correcta, pero alejada de lecturas introspectivas más complejas.

El film toca otros temas como los nuevos modelos de familia -a través de las clases preparto de la hija de Tony- o la gestión de la soledad, aunque lo hace de forma muy contenida, con ligeras pinceladas y una evidente falta de tensión dramática. Algunos de los personajes que tenían sobre el papel un gran potencial, especialmente el de Sarah Ford (Emily Mortimer), quedan relegados a un plano casi anecdótico, a pesar de su gran relevancia en la trama. En definitiva, una película decente, pero que podría estar mejor trabajada y que se apaga en su último tramo.

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