Posteado el 29 octubre, 2014 Por en Cinefilia con 1118 Visitas

El sonido de la música en el Cine

En Cinefilia abriré un espacio para ahondar en el fértil campo de la historia, anecdotas, curiosidades y todo lo que pueda ser concerniente al mundo de la creación músical para cine, junto a las sección de Música, donde daré cuenta de las novedades destacadas en la edición de bandas sonoras, lo que espero sea un camino de baldosas amarillas por el que explorar y exponer todo aquello referente a este tipo de música que ha retumbado, a lo largo de la historia, no sólo en la mayoria de nuestras vidas, si no también, en las pequeñas o grandes oscuras salas de cine. El recorrido comprende desde la contribución de simples notas de un piano para ambientar una sala de proyección, hasta la impronta de las complejas partituras sinfónicas de una orquesta para describir imágenes en los grandes cines; desde el mínimo sonido de las teclas de ese piano, a la amplificación por diversos canales de propagación en surround digital, de toda esa orquesta. En definitiva, comprender los sonidos musicales que acompañan las imágenes que visualizamos en la gran pantalla: analizar la importancia y labor de las llamadas bandas sonoras, su significado y relevancia, su legado y aportación, identificar a sus creadores y perpetuadores, y, en conclusión, todo lo que constituye la historia de la música en el Cine. Hay preguntas clave que nos conducen a ensalzar este tipo de composiciones musicales, las destinadas al cine: ¿Quién no ha salido de una proyección en un cine, canturreando el tema musical de la película que acaba de ver?, ¿Los éxitos cinematográficos, lo son también por las partituras de esas películas? ¿Cómo es de descriptiva la música en una película?. Pues por ello, vamos a ofrecer toda la información posible para conocer más de esta imprescindible faceta del Cine.

Sin duda, hay memorables películas sin música en la historia del cine (“Los pájaros”, de Alfred Hitchcoock, 1963), pero nunca serán obras maestras definitivas, en mi opinión. La música, como la fotografía, la edición, vestuario, efectos especiales (y no necesariamente los digitales de nuestra era), son piezas, más o menos destacadas, según la película en cuestión, de un engranaje que, si funciona bien, repercute directamente en la comprensión de lo que se narra al espectador, transmitiendo, e incluso modulando las emociones consecuentes del visionado de la película, creando lo que llamamos una obra de arte con un remarcado feedback creador-espectador. Vayamos a exponer un mínimo recorrido histórico.

La posibilidad de aportar más explicación sobre un argumento al espectador de cine con un acompañamiento musical estuvo presente desde el primer momento en que se unió música a la proyección, experimentando que las emociones de los protagfonistas transmitidas por las imágenes se amplificaban con música. Sin embargo, esta unión no fue con la llegada del cine sonoro, momento en que se produce la fusión definitiva y necesaria.

pianistas-cine-mudo-L-2En los primeros años de la invención del Cine desde 1895, el llamado cine mudo ya requirió de sonido. Ese primer sonido ya fue en forma de música y, aunque no estaba fusionada en la película en forma de sonorización, era un acompañamiento al libre albedrío para ambientar las salas de proyección y a la vez mitigar el sonido del propio proyector. La musicalización era en directo a traves de un piano o posteriormente, a través de pequeñas orquestas. El público se acostumbró a ello y, con el tiempo, exigía ese acompañamiento musical que evolucionó hacia tonos más acordes con las imágenes, descriptivo de lo que acontecia en la pantalla, escogiéndose los temas musicales en función de lo que se veía, empezando a utilizar temas clásicos existentes y sin crear aún temas específicos y originales para películas concretas.

The-Birth-Of-A-Nation--1915-La primera banda sonora original creada específicamente para una película e interpretada en directo en la sala de proyección por la inexistencia aún de película sonorizada, llegó de la mano de Camille Saint-Saëns y Mihail Ippolitov-Ivanov, dos compositores que crearon varias piezas para las películas “El Asesinato del Duque de Guisa” y “Stenka Razin”, en el año 1908. Seis años más tarde de aquella experiencia, el músico J. K. Briel creó música específica para la película italiana “Cabiria”, y en 1915 lo hizo para cuatro películas más, entre ellas, la reconocida “El nacimiento de una nación”, que supuso un punto de inflexión en la creación musical específica para películas por generalizarse las composiciones para cine, optando, algunos compositores, en trabajar para los estudios cinematográficos emergentes. Todo ello profesionalizó la faceta marginal en sus inicios, pero siempre presente y relevante, y en 1927 se produjo el paso definitivo con la llegada de la sonorización de las películas. El Cine, como séptimo arte, se hacia mayor y daba sus pasos definitivos, la sonorización primero y el color años más tarde, cambiando de forma definitiva toda su creatividad habida y por haber.

JazzSingerPosterking-kong“El cantor de jazz” fue la película que nos metió de lleno en el cine sonoro revolucionando toda la industria del séptimo arte. Fue además, para más inri, un musical. Recomendación máxima para entender el suceso es ver las películas “Cantando bajo la lluvia” (1952), de Gene Kelly y Stanley Donen, y “The Artist” (2011), de Michel Hazanavicius, además de la citada. Los años siguientes a este cambio se caracterizaron sobre todo por utilizar la música sólo ‘por exigencias del guión’, cuando apareciera explícitamente una orquesta, radio o fonógrafo en las imágenes, como explicación para el público de la existencia de música en los pasajes de la cinta. Destacaron compositores, hoy reconocidos, como Erich Korngold y Max Steiner, quién creó una partitura para el primer “King Kong” (1933) rompiendo moldes sobre cómo sincronizar música e imágenes, unión que no solía lograrse con suficiente detalle, Steiner demostró la fuerza de una ajustada sincronización de la música con la acción. La música para una película reclamaba su lugar en esta por ofrecer un destacado grado de descripción y explicación a la trama.

En las décadas de los 30 y 40, la faceta de compositor de bandas sonoras se profesionalizó más y los distintos creadores provinieron de diferentes campos de la composición musical. De la comedia musical de Broadway (Alfred Newman, cuyos descendientes siguen dedicándose a la composición músical con importantes trabajos para el cine actual, otros como Herbert Stothart y Roy Webb), de las salas de conciertos y de la ópera (Erich Wolfgang Korngold, Dimitri Tiomkin, Nino Rota, Franz Waxman o Miklos Rozsa, quien fue referente para nombres consagrados de hoy como John Williams), de la radio (Bernard Herrmann o Victor Young), compositores de música clásica (Malcolm Arnold, Aaron Copland, etc.). Tras la Segunda Guerra Mundial y ya entrados en los 50, se popularizaron formatos musicales procedentes del swing, jazz y música más ligera con nombres como Henry Mancini, Alex North, Elmer Bernstein, Georges Delerue, Ernest Gold, Maurice Jarre o Lalo Schifrin. En esta etapa los grandes estudios ya no veían la música como un simple acompañamiento marginal, eso ya quedaba definitivamente lejos, utilizado en escasas escenas como anteriormente he comentado. Las bandas sonoras eran temas de películas de gran significado para éstas y apostaron e invirtieron en la creación de partituras, con composiciones incluyendo canciones y/o melodías que se pudieran comercializar, puesto que el público ya asociaba directamente la ‘música de película’ con las producciones del momento. Como planteaba al principio: el publico ya salía de algunas salas de cine canturreando la música que le había acompañado en toda la proyección. Un ejemplo claro de ello es la canción «Moon River», de Johnny Mercer y Henry Mancini para “Desayuno con Diamantes” (1961), de Blake Edwards, que vendió más de un millón de copias. La popularización e inversión en el campo de la banda sonora de cine repercutió directamente en una mejora en la técnica de los sistemas de grabación, algo que incidiría en la musicalización de las grandes producciones épicas de aquella época. Todo ello llevó además a la internacionalización de los compositores dedicados al cine. A Henry Mancini y Maurice Jarre añadimos Ennio Morricone y John Barry, sin olvidar que talentos clásicos mencionados, como Hermann o Newman, siguieron creando.

Star+Wars+-+A+New+Hope+(1977)+Style+C+by+Tom+ChantrellEn los años 60 y principios de los 70, el abuso de músicas ligeras popularizadas había quitado protagonismo a las grandes orquestas sinfónicas que no volverían a imponerse de forma relevante hasta 1977, cuando John Williams compuso la banda sonora para “La Guerra de las Galaxias”, llegando a popularizar la música sinfónica en cine en las capas más populares de los espectadores. Su trabajo impregnó y marcó las aportaciones de muchos compositores posteriores que podemos escuchar en las salas de cine hoy en día. Destacaron, y tienen un auge significativo los trabajos de Jerry Goldsmith (consolidandose en paralelo a Williams), Alan Silvestri, Dave Grusin, entre otros, que han seguido imponiendose pese a que, la dedada de los 80 y posteriormente los 90, fue inundada, paralelamente a las orquestaciones sinfónicas, por una masificación de música pop, que en muchos casos estaba metida “con calzador” en las películas con el único pretexto de comercializar bandas sonoras que, a veces, sus temas pop ni habían sido compuestos para la película propia. Los 80 y 90 también fueron la época de la utilización destacada de medios como el sintetizador con la llamada ‘música electrónica’, con figuras destacadas como Vangelis, Ryuchi Sakamoto o el propio Maurice Jarre. Con tal panorama, pervivieron con calidad y auge compositores de exquisitas melodías y sinfonías como James Horner, Wojciech Kilar, Hans Zimmer (actualmente reconocido por su trabajo en la saga de “El Caballero Oscuro” junto a otro destacado como es James Newton Howard), también Danny Elfmann… etc, algunos de ellos con grandes habilidades para mezclar música sinfónica y música electrónica, y que siguen dando muestras actuales en producciones recientes.

En la actualidad la banda sonora de cine no decae e impone sus múltiples registros en una eficaz convivencia, donde destacan compositores como Michael Giacchino, Alexandre Desplat, Thomas Newman, Gustavo Santaolalla, Howard Shore, o David Arnold, por citar solo algunos, además de mantenerse algunos de los citados, como el incombustible John Williams, que ya prepara su “Star Wars: Episode VII”, entre otros trabajos.

JW at the Hollywoodbowl

Recomiendo mantener todos los sentidos en alerta ante la gran creatividad musical que ofrece el universo cinematográfico, puede ser la banda sonora de toda una vida.

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