Posteado el 19 noviembre, 2017 Por en Críticas con 40 Visitas

En cuerpo y alma

EN CUERPO Y ALMA (“A teströl és a lélekröl”), de Ildikó Enyedi. 2017.

En cuerpo y alma fue la gran vencedora de la última edición de la Berlinale, donde se alzó con el Oso de Oro a la mejor película. La historia que nos cuenta funciona como una fábula donde dos personajes solitarios, Maria (Alexandra Barbély) y Endre (Géza Morcsányi), se conocen en el matadero de Budapest donde trabajan. Él es el jefe y ella es una nueva empleada que se ha incorporado como supervisora de control de calidad.

La película trata temas como la soledad y la incomunicación y presenta un original punto de partida. Debido a una investigación policial, Maria y Endre descubren que cada noche comparten los mismos sueños, en los que una pareja de ciervos que buscan comida son los protagonistas. Estos sueños de los ciervos, representados con absoluta belleza y delicadeza, se repiten gradualmente a lo largo de la película y se entrelazan con la historia de la pareja.

Esta extraña coincidencia propiciará que compartan una intimidad al principio impensable debido al carácter extremedamente reservado de ambos: él, un hombre maduro separado con una minusvalía en un brazo que ha renunciado al amor después de un pasado de fracasos; y ella, una joven gris y reservada, incapaz de mantener una conversación trivial por culpa de sus inexistentes habilidades sociales. María no sabe qué es el amor todavía y sigue visitando a su psicólogo de cuando era niña en busca de ayuda. Poco a poco, al aceptar que en realidad están soñando el uno con el otro, empezarán a amarse y necesitarse, y este hecho nos hará reflexionar sobre las dramáticas historias que a veces pueden ocultarse detrás de rostros inexpresivos que nos cruzamos a diario en nuestras vidas.

El matadero representado por Enyedi actúa como una metáfora del mundo donde vivimos: frío, aséptico y con unas normas concretas que hay que cumplir. En este entorno los protagonistas reaccionarán contra un mundo que no está diseñado para ellos, y lo harán abriendo sus corazones. La película se mueve perfectamente combinando estos dos universos, el frío espacio exterior y el cálido interior de los protagonistas, conectados a través de sus experiencias oníricas. Más allá de una historia de amor, Enyedi está interesada en representar cómo nos relacionamos con el mundo.

La historia, inicialmente fría, gira sorprendentemente mostrando una gran calidez que resulta totalmente creíble, evitando caer en muestras de sentimentalismo gratuitas. Para ello es fundamental el buen trato que hace la película del humor, en justa medida, para eludir el camino de la cursilería. La evolución de su relación consigue emocionarnos -brillante es la escena en la que Maria descubre el tema What he wrote como representación de qué es el amor- y la historia transcurre de forma elegante y sensible, haciendo gala de una triste poética y sin renunciar a la amenaza de la tragedia -como ocurrirá en una de las escenas finales, mientras suena el tema de Laura Marling por segunda vez-.

En cuerpo y alma es, sin duda, una de las apuestas más interesantes del presente año; una historia compleja, pero contada de forma simple, que sabe jugar a la perfección sus bazas. La película seleccionada por Hungría tiene muchas posibilidades de ser una de las finalistas en el apartado de Mejor Película de Habla No Inglesa de los próximos Oscar. Una grata sorpresa.

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