Posteado el 29 abril, 2018 Por en Críticas con 203 Visitas

Heartstone

HEARTSTONE, CORAZONES DE PIEDRA (“Hjartasteinn “), de Guðmundur Arnar Guðmundsson. 2016.

Una original historia de iniciación adolescente

La opera prima de Guðmundsson es un coming-of-age –alejado afortunadamente de los tópicos habituales- sobre el duro trance de la adolescencia, focalizado en el descubrimiento de sentimientos que afloran de forma natural y que deben ser interpretados por los protagonistas. La película, en un metraje generoso, cuenta la historia de los jóvenes Thor (Baldur Einarsson) y Christian (Blaer Hinriksson). Mientras el primero está intentando conquistar el corazón de Beta, su objeto de deseo, el segundo está descubriendo su homosexualidad y se enamora de su amigo. Es curioso observar cómo los dos amigos se complementan debido a su dispar complexión física y a la desigual seguridad que demuestran en ellos mismos -Thor es más pequeño de tamaño pero se muestra más firme en sus acciones-.

Heartstone es un delicioso trabajo de sutilezas ambientado en un pueblo islandés de pescadores en un verano inolvidable, época en la que el sol brilla sin descanso. Los pequeños gestos y reacciones que conforman la realidad de los jóvenes protagonistas hacen que la historia avance hacia un desenlace un tanto trágico, pero que permite que los personajes evolucionen hacia un estado de madurez. La ambientación, como sucede en muchas obras surgidas los últimos años del cine islandés –Sparrows (Rúnar Rúnarsson, 2015) o Rams, el valle de los carneros (Grímur Hákonarson, 2015), por citar dos ejemplos-, subraya la conexión de los protagonistas con la impresionante naturaleza que les rodea, una realidad que se convierte en asfixiante para el joven que descubre su homosexualidad en un contexto hostil y en el que no puede escapar de lo que murmuran y piensan los habitantes del lugar.

El equilibrio que propicia en todo momento la relación de amistad de los dos protagonistas es delicioso, dos chicos desubicados ante el hecho de formar parte de familias disfuncionales. Es interesante descubrir paulatinamente cómo son los familiares que les rodean y que influyen directamente en sus vidas, ya sea el caso de la despreocupada madre de Thor, el de una de sus dos hermanas – una aficionada a escribir poesía que coquetea con la idea del suicidio-, o el del inflexible padre de Christian, quien tiene atemorizado al muchacho. Es mérito de Guðmundsson, pues, no sólo el detallado acercamiento a los chicos, sino el análisis de todo lo que les rodea para que entendamos cada una de sus acciones y reacciones.

La película es un cuidado ejercicio en el que los dos protagonistas deben sobrevivir a los sinsabores de la adolescencia y en el que inician un arduo camino de autoaprendizaje. A las dificultades propias de la adolescencia en un ambiente poco propicio, la película presenta el nacimiento de sentimientos difíciles de comprender para uno mismo y los demás, lo cual añade una capa de complejidad más al relato.  Heartstone se erige, en definitiva, como un conmovedor relato iniciático de búsqueda de identidad y un canto vital a la amistad.

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