Posteado el 27 enero, 2018 Por en Críticas con 92 Visitas

El instante más oscuro

EL INSTANTE MÁS OSCURO (“Darkest hour”), de Joe Wright. 2017.

Un vehículo de lucimiento personal para Gary Oldman y poco más

El instante más oscuro es una película que se complementa perfectamente, aunque ambos films defiendan puntos de vista totalmente antagónicos, con Dunkerque (Christopher Nolan, 2017), al representar un periodo de la Historia en el que los Aliados estaban manteniendo un pulso decisivo con la Alemania nazi, que los tenía acorralados en las costas francesas. La película de Wright trata los 25 días en los que Churchill, después de sustituir a Neville Chamberlain como Primer Ministro británico, debe decidir entre seguir luchando o proponer un tratado de paz a Alemania ante la difícil situación de las tropas inglesas. Curiosamente, junto a Churchill, de Jonathan Teplitzky, ésta es la segunda película en el mismo año sobre la figura del carismático personaje.

El film se construye sobre la omnipresente figura de un Churchill interpretado magistralmente por Gary Oldman, quien incluso se permite un acercamiento paródico al personaje. Parece que, por fin, esta interpretación reportará al excelente actor inglés su primer y merecido Oscar, en la que consigue imitar a la perfección sus gestos y su particular voz. El guion, escrito por Anthony McCarter según su propio ensayo, contribuye a engrandecer el mito de un hombre que tuvo un rol decisivo en el devenir de la Segunda Guerra Mundial, capaz de desarmar a cualquiera gracias a su facilidad dialéctica. El personaje de la secretaria de Churchill, Elizabeth Layton (Lily James), se utiliza en el film como herramienta para avanzar narrativamente.

Joe Wright, quien ha destacado negativamente en otros trabajos por su tendencia a dulcificar historias de forma gratuita, como es el caso de Anna Karenina (2012), conserva en este film una cuidada puesta en escena que acompaña con un meritorio score de Dario Marianelli. Visualmente, la película ofrece momentos notables como el arranque inicial en el Parlamento Británico, tratado prácticamente como una puesta en escena teatral. Igualmente teatrales resultan las secuencias de interiores en los despachos o en casa, donde la presencia de Clementine (Kristin Scott Thomas), le proporciona a Oldman un necesario punto de apoyo para no comerse la película él solito.

En definitiva, El instante más oscuro acaba convirtiéndose inevitablemente en un vehículo de lucimiento personal para Gary Oldman, debido a la falta de personalidad de Joe Wright, quien, aunque por lo general peque de exceso de manierismo, también sabe ofrecer algunas escenas memorables como la del famoso discurso de Churchill el 4 de junio en el Parlamento. Sin embargo, el trabajo es tan irregular que también pesa el sentimiento de vergüenza ajena de la escena del Primer Ministro en el metro de Churchill discutiendo con el resto de pasajeros sobre cuál es la decisión que debe tomar el gobierno inglés, o sus descafeinados tête à tête con el rey Jorge VI (Ben Mendelsohn). Oscar a Gary Oldman y poco más.

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