Posteado el 8 noviembre, 2017 Por en Críticas con 53 Visitas

It

IT, de Andrés Muschietti. 2017.

Stephen King es el escritor de terror más adaptado de los últimos años. Recientemente ha vuelto a la actualidad, además de por la versión televisiva firmada por Netflix de El juego de Gerald, por el estreno de La torre oscura (Nikolaj Arcel), basada en su magna obra de ocho volúmenes, que ha tenido una acogida más bien fría.

Así, todas las esperanzas en una buena adaptación para la gran pantalla han recaído en esta segunda versión -la primera fue la miniserie televisiva dirigida por Tommy Lee Wallace en 1990- de la inmensa It, a cargo del director argentino Andrés Muschietti (Mamá, 2013).

El diseño de producción de esta nueva versión es apabullante, y en pocos instantes nos encontramos sumergidos en la localidad de Derry -como es habitual, en el estado natal del autor, Maine-, acompañando a los jovenes miembros que forman el (auto)llamado Club de los Perdedores. Transcurre el verano de 1989 y los chicos deciden vencer sus miedos enfrentándose cara a cara con el Mal, personificado principalmente por la figura del payaso Pennywise (Bill Skarsgard). Sus apariciones desde la primera escena -la más angustiosa del film- son el mayor logro de una película que se ve perjudicada por un tono predominante que recuerda irremediablemente a Los Goonies (Richard Donner, 1985).

Muschietti subraya especialmente la relación entre los chicos y las diferentes transformaciones del payaso, sacrificando lo que podría haber sido una película de terror sin concesiones en favor de una cinta de aventuras con algún que otro sobresalto, pero que también se deja ver desde la perspectiva de comedia juvenil. El humor contribuye a que el espectador se identifique con los personajes, aunque argumentalmente se lamenta que el film haya hecho demasiadas concesiones con fines estrictamente comerciales, eliminación de escenas incluída.

El arrollador éxito en taquilla ya ha asegurado la realización de una continuación, donde esperamos a unos protagonistas adultos enfrentándose de nuevo al malvado Pennywise. No sería descabellado que Jessica Chastain, que ya colaboró con Muschietti en Mamá, interpretara a la adulta Beverly Marsh.

Por ahora nos quedamos con el sabor agridulce de esta entrega que acaba resultando bastante reiterativa, con una parte terrorífica que no funciona (por mucho homenaje sangriento a El resplandor que se pretenda en la escena del cuarto de baño) y que es una mera colección de imágenes de resultado visualmente espectacular y poco más. Una oportunidad perdida.

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