Posteado el 29 mayo, 2016 Por en Miscelánea con 666 Visitas

Los cuatrocientos golpes – El triunfo de la juventud

Truffaut, el crítico feroz

CAHIERS CINEMALa trayectoria como crítico cinematográfico de Truffaut empieza en 1953, cuando inicia su colaboración en Cahiers du Cinéma y escribe crítica en el semanario Arts. Su debut en Cahiers se produce con la crítica del film “Sudden Fear” (1952), de David Miller, protagonizado por Joan Crawford. Truffaut tituló esta crítica “Los extremos se tocan” y en los cuatro primeros párrafos, a modo de prólogo, arremete contra Huston, los guionistas Jean Aurenche y Pierre Bost y los raccords (continuidad cinematográfica) insípidos de las películas francesas de la época.

Durante su periplo en Cahiers reivindica a Fritz Lang, realiza una encuesta sobre la censura y el erotismo, homenajea a Bazin tras su muerte y hace numerosas entrevistas: Renoir, Rossellini, Hawks… Y la más célebre, a Hitchcock, que se grabó en 1962 en una sala de los estudios Universal, donde el realizador inglés completaba el montaje de “Los pájaros”. Estas conversaciones se publicaron con éxito por primera vez en 1966, bajo el título “Le Cinéma selon Hitchcock”. Más que una entrevista, “El cine según Hitchcock” es un diálogo entre cineastas. Truffaut era entonces un cineasta que continuaba pensando como un crítico, de ahí la bella definición de Martin Scorsese en torno a los críticos de Cahiers, publicada en el número 500 de la revista: “Estos jóvenes eran ya cineastas cuando empezaron a escribir, y siguieron siendo críticos cuando lograron llevar a la pantalla sus películas”.

400 GOLPES TRUFFAUT

El contexto de la Nouvelle Vague

Entre los referentes que inspiraron a esta “nueva ola” de la producción cinematográfica francesa, se encuentra el célebre André Bazin, del cual adoptaron la necesidad de retratar la realidad organizando la percepción de las obras de un modo sumamente verosímil en cuanto al desarrollo de las vicisitudes de los personajes. Para Bazin, el realismo es ontológico en el cine, es decir, connatural al carácter automático y mecánico de la reproducción cinematográfica, y las películas que mejor lo interpretan y que más se aproximan a la esencia del cine son aquellas que reducen al mínimo las intervenciones manipuladoras y artificiales.

400 GOLPES CHABROLLa Nouvelle Vague comienza a tomar forma en 1958, cuando Claude Chabrol dirige dos películas gracias al dinero que su mujer obtiene de una herencia. Serán las obras de Truffaut “Los cuatrocientos golpes” y de Alain Resnai“Hiroshima, mon amour” (1959) las que despertaron la atención y sentaron las bases del nuevo fenómeno cinematográfico. Las películas surgidas durante 1959 se caracterizaban por su espontaneidad, con grandes dosis de improvisación, tanto en el guión como en la actuación, con iluminación natural, siendo rodadas fuera de los estudios y con muy poco dinero; pero rebosantes de entusiasmo. Las historias solían ser cantos a la plenitud de la vida, el deseo de libertad como valor central en todas sus dimensiones, y un nuevo modo de asumir la vida adulta desde la óptica de un espíritu joven.

Los jóvenes realizadores se caracterizaban por poseer un bagaje cultural cinematográfico importante, obtenido en las Escuelas de Cine y en la Cinémathèque Française. Además, forjaron su estilo a través de la crítica en la revista Cahiers du Cinéma. Se trataba de verdaderos cinéfilos, y sus películas se colmaron de referencias a sus realizadores más admirados, sobre los que también escribieron libros, como en el caso comentado de Truffaut sobre Hitchcock. La preparación teórica y el deseo de renovar el cine les impulsó a redescubrir la “mirada” de la cámara y el poder creador del montaje, pues se reconocían férreos admiradores de Orson Welles. A nivel temático, trataban en sus películas las miserias de la condición humana en el marco de la sociedad burguesa de la posguerra. Además, y como también hemos mencionado en el caso que nos ocupa, consideraban el cine como una especie de autoconocimiento, por lo que en sus películas aparecen claras referencias personales.

HIROSHIMA MON AMOURUn aspecto fundamental que va a favorecer el cambio en el cine francés es el hecho de que en 1958, terminada la guerra de independencia de Argelia, Charles De Gaulle, presidente de la República, nombra como ministro de cultura a André Malraux, que va a impulsar una legislación proteccionista favorable a los cineastas noveles y al cine de calidad. El cambio que se supone que marcó la Nouvelle Vague en el mundo cine fue la alternativa tanto estética, la manera de producir, como en el contenido de los films. La Nouvelle Vague cambió la percepción de realidad a través del cine. Mientras en los films clásicos se trataba de rodar películas para representar una historia determinada, en los films modernos se rueda para mostrar el sentido de una realidad opaca.

Según Godard, la Nouvelle Vague era un tipo de cine puro y verdadero, del que llegamos a la primera conclusión de que la directriz más importante de su lenguaje y de la pura esencia era la libertad de movimiento de los directores en ámbitos de cámara y de la narración. Si bien es cierto que todas las historias ya han sido explicadas, también lo es que se puede cambiar la manera de hacerlo. La Nouvelle Vague intenta innovar en el ámbito de la imagen, pero también en la narración de las historias, de forma que el espectador no las reconociera como habían sido filmadas anteriormente.

LOS PRIMOSLa libertad es primordial en el movimiento por la gran importancia que tenía el contexto político y social en este. La guerra de Argelia y los hechos de mayo de 1968 fueron puntos claves para que los directores cinematográficos tuvieran un claro objetivo que mostrar en sus films: la busca de la libertad “personal” con la que podemos relacionar como un tipo de metáfora en la necesidad de la liberación de la sociedad encadenada en un sistema capitalista. El montaje se caracterizó por la discontinuidad, donde la temporalidad de las acciones y de las escenas era mucho más compleja y el orden de los planos estaba alterado, dando así una nueva perspectiva más realista.

Los planos más frecuentados (plano detalle, picado, contrapicado y plano secuencia) fueron claves para mostrar un realismo que el espectador pudiera captar y sentir. Otra de las características más importantes en el rodaje es que éste era casi siempre en lugares exteriores o interiores mucho más naturales, que daba un estilo más similar al reportaje. Este aspecto también daba la opción a la cámara de poder moverse con una mayor amplitud y crear nuevos espacios cinematográficos. El efecto de exterior daba más luminosidad a la escena de forma que el espectador podía sentirse más cercano a ésta. Un nuevo movimiento de cámara como el travelling era una manera de grabar en que el espectador podía adentrarse dentro de la escena, el movimiento permitía transmitir esta sensación de movimiento en el receptor de la imagen haciendo así que la recepción del mensaje fuera la adecuada. El espectador podía apreciar todos los elementos que jugaban y actuaban en la escena. El célebre y maravilloso travelling al final de la película que muestra corriendo a Antoine Doinel en la playa, está inspirado en “Rashōmon” de Akira Kurosawa, que François Truffaut y Claude Chabrol habían visto en el cine y que les había marcado fuertemente.

400 GOLPES TRAVELLING ARTÍCULO

La filmografía de Truffaut

Truffaut fue un gran lector y adaptó al cine muchas novelas, algunas de ellas policíacas de autores norteamericanos, como “La novia vestida de negro” (1968), inspiración para “Kill Bill” de Tarantino, y “La sirena del Mississippi” (1969), de William Irish; “Vivamente el domingo” (1983), de Charles Williams, “Disparen al pianista” (1960), de FAHRENHEIT TRUFFAUTDavid Goodis y “Una chica tan decente como yo” (1972), de Henry Farrell; otras costumbristas, como las novelas de Henri-Pierre Roché “Jules y Jim” (1962) y “Las dos inglesas y el amor” (1971); y algunas de ciencia-ficción, como “Fahrenheit 451″(1966), de Ray Bradbury o el relato de fantasmas “The altar of the dead” de Henry James, en “La habitación verde”(1978).

El resto de las películas de Truffaut surgen de guiones originales, a menudo en colaboración con su gran colaboradora, Suzanne Schiffmant. Son películas de temas muy diversos, que van desde “Diario íntimo de Adèle H.” (1975), basada en la vida de la hija de Víctor Hugo, con una estelar Isabelle Adjani en el papel protagonista, o “La noche americana” (1973), un auténtico homenaje al cine, que fue premiado con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. También hay que destacar “El último metro” (1980), película que se desarrolla durante la ocupación alemana de Francia y con la que ganó diez Premios César concedidos por la Academia del Cine Francés.

El propio Truffaut siempre sostuvo que “no hay buenas historias, sólo hay buenas películas”

La historia de Antoine

400 GOLPES COLEGIODespués del rodaje del cortometraje “Los mocosos” (“The mistons”, 1957), la intención de Truffaut era escribir una serie de sketches sobre la infancia a partir de escenas vividas en su juventud. El primero se iba a llamar “La fuga de Antoine”, sobre un escolar que, después de mentir en clase, no se atreve a volver a casa y vaga por las calles de París. Es entonces cuando se le ocurre la idea de convertir este episodio en un largometraje y concretar varias escenas de la vida de un adolescente de 13 años. Trabaja con fichas y cada una de ellas tiene un título: “Antoine en la escuela”, “Antoine en su casa”, o “Antoine en la calle”. Al igual que Truffaut, Antoine no es un buen alumno y se dedica a hacer novillos, mentir y falsificar justificantes. A Antoine le gusta leer a Balzac e ir al cine a escondidas, a las numerosas salas de Pigalle o a la plaza Clichy. Como Truffaut, Antoine pasa una noche en comisaría antes de ser encerrado en un centro de menores delincuentes.

Pero su intención no es hacer un film estrictamente autobiográfico, por lo que se pone en contacto con el guionista y director de televisión Marcel Moussy, con  la ayuda del cual esperaba darle a la película una dimensión más universal. “No hay nada inventado… lo que no me pasó a mí, le pasó a chicos de mi edad o personas cuya historia leí en el periódico”. Inicialmente el guión se titula “La fuga de Antoine”, después se llamó “Los 4 jueves”  y finalmente “Los 400 golpes”. El título se refiere a una expresión francesa cuya traducción podría ser “hacer las mil y una”, refiriéndose a todas las trasgresiones del personaje en la película, aunque también juega con el significado estricto de la expresión, es decir, con la enorme cantidad de golpes que la vida propina al protagonista.

Léaud, el actor-símbolo

ANTOINE ET COLLETTEEl personaje de Doinel apareció, por primera vez, enLos 400 golpesy siguió hasta “El amor en fuga” (1979). Entre una y otra aparece también en uno de los cortos que componen la película “El amor a los veinte años” (1962), concretamente en la historia “Antoine et Colette”, donde Antoine vive un amor platónico; “Besos robados” (1968), donde Antoine comienza a salir formalmente con la violinista Christine; y “Domicilio conyugal” (1970), donde se narran los avatares de la vida marital y el embarazo de Christine. A Doinel lo acompaña el personaje de Christine Darbon, su amiga y después novia y mujer, interpretado por Claude Jade. Para finalizar, Antoine, al borde del divorcio de Christine, se reencuentra con la primera novia, lo que le permite relatar la historia de su vida y sus amores.

Truffaut publicó un anuncio en France Soir para encontrar al chico que interpretara a Antoine: “Se busca chico de 12 a 14 años para un papel en la película”, rezaba el anuncio. Entre septiembre y octubre de 1958 hace audiciones a decenas de niños. Entre ellos se encuentra Jean-Pierre Léaud, cuya madre, Jacqueline Pierreux, es actriz. Truffaut está seguro de que Léaud le aportará al personaje la vitalidad y emoción necesarias. Antoine es un mal estudiante que vive con sus padres en un piso cercano a la plaza de Clichy. Sus únicos refugios en la vida son el cine, los libros y 400 GOLPES LEAUDla inseparable compañía de su amigo René (Patrick Auffay). El ambiente familiar es tenso, en especial con su madre (Claire Maurier), de la que no recibe cariño alguno.

Léaud, que hace unos días recibía en Cannes la Palma de Oro honorífica, fue más que un rostro para la Nouvelle Vague. Podemos decir que es la esencia de la misma, teniendo en cuenta tanto que trabajó con la práctica totalidad de cineastas del movimiento, como que su singularidad interpretativa acabó integrando los rasgos ideológicos de esta corriente. Íntimamente relacionado con Truffaut, con el que vivió un apadrinamiento parecido al que éste a su vez experimentó con Bazin, el personaje de Doinel y las variaciones del mismo en películas tales como “La dos inglesas y el amor” (1971) muestran la profundidad con la que Truffaut observaba a ese extraño híbrido entre actor y el personaje que habían potenciado juntos desde la misma película.

El rodaje y el éxito

El rodaje de “Los 400 golpes” empieza en noviembre de 1958 en Partís, concretamente en Montmârtre. Esa misma noche, el mítico André Bazin, al que Truffaut considera su padre adoptivo, muere de leucemia a los 40 años. Consternado, Truffaut le dedica la película a Bazin, uno de los fundadores en 1951 de Cahiers du Cinéma.

El comienzo de la película está inseparablemente unido a la música que el cantante y compositor Jean Constantin creó para la película. Constantin compuso en los años 50 y 60 un amplio catálogo de canciones, que fueron popularizadas por Edith Piaf, Charles Aznavour e Yves Montand. Para la opera prima de Truffaut creó un tema muy triste tocado con las cuerdas de un violonchelo. Si en algo podemos caracterizar las películas de Truffaut es por el interés meticuloso que ponía en las bandas sonoras de sus películas hasta el punto de haber trabaajdo con algunos de los mejores compositores de la historia (Bernard Herrmann, Georges Delerue, Antoine Duhamel o Maurice Jaubert), aunque muchas veces de forma irregular e inconstante.

“Los 400 golpes” se presenta en la competición oficial de Cannes el 4 de Mayo de 1959 y tiene una gran acogida. Al final de la proyección, sacan a hombros a Léaud. Jean Cocteau, que apadrina la película, está exultante y Truffaut, antiguo crítico feroz, se ha ganado los galones de cineasta.

La película se estrena después, el 3 de junio de 1959, y obtiene un gran éxito comercial. A Truffaut, que produjo la película con su productora, Les Films du Carrosse, y con la ayuda de su suegro Ignace Morgenstern, importante distribuidor de películas, este éxito le proporciona independencia económica para otros proyectos.

La película es un fenómeno mundial impulsado por la Nouvelle Vague, de la que Truffaut se convierte en abanderado. Después de “Los primos” (1959), de Claude Chabrol e “Hiroshima, mon amour” (1959), de Alan Resnais y antes de “Al final de la escapada”, cuyo rodaje prepara Godard, la Nouvelle Vague ha irrumpido en el paisaje cinematográfico derribando el viejo bastión del cine francés de los años 50. La juventud ha conquistado las pantallas.

Bibliografía:
Dossier MÁS DE 30 AÑOS SIN TRUFFAUT” (Revista Dirigido por… nº 460).

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