Posteado el 22 enero, 2018 Por en Críticas con 102 Visitas

Loving Vincent

LOVING VINCENT, de Dorota Kobiela y High Welchman. 2017.

La admiración por el genio postimpresionista

Loving Vincent es una auténtica maravilla. Dorota Kobiela y Hugh Welchman son los artífices de dar vida nuevamente a Van Gogh en una cinta de animación pintada al óleo fotograma a fotograma, firmando lo que supone un trabajo sin precedentes. Para llevar a cabo este trabajo fue necesaria la colaboración de más de 125 artistas, que pintaron más de 65.000 fotogramas animados a partir del rodaje de escenas interpretadas por actores de carne y hueso, entre los que destacan Saoirse Ronan, Douglas Booth o Robert Gulaczyk.

De este modo, el film consigue captar del mejor modo posible las emociones que el genio atormentado holandés, que no empezó a pintar hasta los 26 años, quería representar a través de sus cuadros. Todo un derroche de calidad y sensibilidad. La idea fue planteada inicialmente como un corto, pero Welchman convenció a Kobiela para culminar el esfuerzo en un largometraje en el que, además de su obra, también se retratara la vida personal y circunstancias del artista.

La belleza del film es incontestable, pero además sus responsables debían pensar en un hilo conductor que hilvanara una trama de más de 90 minutos. El peso de la acción lo lleva el personaje de Armand Roulin, hijo del cartero amigo personal de Van Gogh, quien debe entregar en mano la última carta que Vincent escribió a su hermano Theo. Al comprobar que éste último también ha fallecido, Roulin viajará hasta la localidad de Auvers-sur-Oise, donde el artista pasó los dos últimos años de su vida maravillado por sus inmensas llanuras de campos de trigo y sus increíbles verdes y amarillos. Tras visitar la pensión Ravoux, el joven cartero se citará con el doctor Gauchet, amigo personal y pintor aficionado que tuvo un trato directo con el artista, con el que tratará de resolver el enigma de la herida de bala que acabó con su vida. ¿Suicidio u homicidio? La trama policial servirá para propiciar la representación con trazos vibrantes de un arte único.

Loving Vincent es un abierto homenaje a la figura de un artista irrepetible, en el que Kobiela y Welchman se acercan a la mirada de Van Gogh para entender qué pasaba por su mente los últimos días de su vida, alimentando el misterio en torno al mito. Una película que pasará a la historia por sus hallazgos técnicos y su incuestionable belleza plástica. Imprescindible.

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