Posteado el 14 marzo, 2016 Por en Miscelánea con 1158 Visitas

M – Asesinos entre nosotros

M VAMPIRO TIZA

El verdadero asesino

M VAMPIRO ASESINO ESPEJOEn la década de los veinte, la población alemana estaba aterrorizada por un creciente número de asesinos en serie entre los que figuraba Peter Kürten, personaje sobre el que se inspiró libremente Fritz Lang para su película. Kürten era el tercero de trece hermanos que vivían en una extrema pobreza, y que a menudo presenciaban cómo el padre, que era un alcohólico violento, forzaba y pegaba a la madre. El joven Peter, testigo de esas explosiones de sexo y violencia, no tardó en imitarlas. Kürten, conocido como “el Vampiro de Düsseldorf”, era un asesino cruel y despiadado. La variedad de sus víctimas y métodos utilizados hicieron creer de que se trataba de más de un asesino. A principios de 1930, cuando la histeria colectiva estaba en su punto más álgido, el departamento de policía decidió publicar en Kriminal Magazin un boletín especial donde se describía al asesino en serie de Düsseldorf y se aseguraba que el asesino seguía sin ser identificado.

Seguramente esta publicación llegó a manos de Lang, quien aprovechó la paranoia reinante en Alemania para su película, utilizando muchos elementos del caso real. En el boletín se hacía una descripción exacta del sospechoso, incluyendo un sombrero como marca característica. También las cartas a los periódicos escritas por el asesino fueron determinantes. En el caso real, Kürten las escribió con un bolígrafo azul, y en la ficción eran escritas con un boli rojo. La idea de la ayuda de la red criminal local para atrapar al asesino también se dio en el caso real. Cuando se estrenó la película, los crimenes de Kürten todavía estaban presentes en la memoria colectiva.

La mano de Fritz Lang

FRITZ LANGSu nombre completo era Friedrich Christian Anton Lang. Nació en Viena el 5 de diciembre de 1890. Su padre dirigía una empresa de construcción y su madre era judía hasta que se convirtió al catolicismo, cuando Fritz contaba con 10 años. Pasó parte de su juventud viajando por europa, Asia y África del Norte. Estudió pintura en París y cuando estalló la 1GM volvió a Viena para alistarse en el ejército.

Durante la convalescencia a causa de una importante herida, comenzó a escribir sus primeros guiones. De vuelta a casa, actuó en una compañía de teatro hasta aceptar un puesto de trabajo como guionista de la productora berlinesa Decla. Trabajó como guionista y director para la UFA y Nero-Film. En 1920 conoció a Thea von Harbou, su futura esposa, quien colabora desde ese momento en los guiones que realiza. En 1921 rueda “Las tres luces”, uno de los films predilectos de directores como Buñuel o Hitchcock.  Se va convirtiendo en el director más importante del cine alemán, lo que le permite trabajar con el mismo equipo técnico y artístico. Sus títulos más destacados de la etapa alemana son “Metrópolis” (1926), “Spione” (1927), “La mujer en la luna” (1928) y “M” (1931).

En 1933 el recién instalado regimen nazi prohibió exhibir su película “El testamento del Dr. Mabuse” y decide marcharse de Alemania, instalándose en París una temporada. Lang contó a la revista Movie su marcha de la siguiente forma:

“Me prohibieron El testamento del Dr. Mabuse, así que fui a ver a Goebbels, quien me dijo, -Mire, lo siento mucho, pero tuvimos que confiscarle la película, el final no nos gustó-. Nada dijo de las verdaderas razones (los slogans nazis puestos en la boca de un loco criminal). Yo no pensaba más que en cómo podía salir de aquella entrevista. Luego me ofreció dirigir los estudios UFA. le dije que lo pensaría, ¿qué otra cosa podía decir? Pensé entonces que era la única ocasión en que podía salir sin problemas de Alemania. (…) Al llegar a casa le dije al mayordomo que tenía que ir a París y que preparara mis cosas. Como tenía miedo de que me siguieran, llegué a la estación con el tiempo justo para coger el tren. En París recibí una carta de la Hacienda alemana en la que me decían que había una pequeña diferencia en mi declaración del año 27 y que debía volver para aclararlo, contesté que volvería dentro de una semana. Después recibí una nueva carta en la que me decían que me habían confiscado todo el dinero. Luego hicieron lo mismo con mi película M. Se quedaron con todo”.

Su esposa Thea se distanció de Lang por razones ideológicas y militó en el partido Nazi, divorciándose de Lang meses después de su marcha. En 1933 dirigió su primera película “Elizabeth und der Narr” y un año después su segunda y última, “Hanneles Himmelfahrt”.

Lang emigró en 1934 a EEUU contratado por MGM y allí desarrolló una importante carrera que empieza con “Furia”(1935), carrera hasta la década de los cincuenta, cuando una crisis en el sector y su creciente fama de problemático le dificultaban encontrar trabajo. Su nombre apareció también como sospechoso en las listas de “caza de brujas”, acusado de haber desarrollado actividades izquierdistas. Llevaba habitualmente un parche en el ojo y quedó prácticamente ciego al final de su vida. Murió el 2 de Agosto de 1976 en Beverly Hills, Los Angeles.

Lang siempre consideró “M” como la película de la que se sentía más orgulloso y el destino es uno de los temas que dominó su cine a lo largo de su carrera.

El film toma forma

M VAMPIRO ELSIE

La acción de la película se divide en tres partes diferenciadas:

  • En la primera se presenta al asesino, a las víctimas y el desolado paisaje urbano donde se cometen los crímenes. La elíptica presentación por parte de Lang del asesinato de Elsie Beckmann, implica sutilmente al espectador con lo que no se muestra “forzando a cada uno de los integrantes del público a crear los detalles del asesinato según su propia imaginación personal”, como afirmó el propio Lang. La forma en la que Lang construye la secuencia de apertura es magistral: su madre, inquieta por la tardanza, grita su nombre por la ventana. Lang encuadra el rellano vacío, el tejado con el movimiento único de la ropa colgada, el patio desolado, la pelota que llevaba la niña deslizándose en su solitario, su globo atrapado entre los cables del alumbrado; la voz de la madre se va oyendo cada vez menos, como el aullido de un lobo herido que conoce la tristeza que le espera. Con tamaña inventiva y convicción creó Lang una de las piedras angulares de su obra.
  • La segunda presenta a los dos grupos de personas cuyos intereses están más amenazados: la policía, que debe aplacar la alarma social creada, y las redes criminales de la ciudad, cuyos intereses económicos están cayendo a causa de las investigaciones policiales. Como es habitual en el realizador, la película presenta a la policía y  los criminales de manera indistinta, mostrando paralelamente escenas en las que se plantea “cómo matar al monstruo”. Algunos de los pasajes de la comisaría trasmiten una sensación de documental, recreando algunas técnicas innovadoras en la época, como era el análisis de huellas dactilares.
  • La captura del asesino y su juicio son los temas de la parte final, que culmina con la famosa secuencia del discurso del asesino con una brillante interpretación de Peter Lorre.

Y llegó el sonido

Fritz Lang, en su primera película sonora, trabajó de forma magistral con el sonido, en especial con la música. En concreto, el recurrente uso del fragmento sacado del “Peer Gynt” de Edvard Grieg que se convierte en un leitmotiv inquietante y, al mismo tiempo, en lo que Hitchcock describiría más tarde como mcguffin, un recurso para atrapar la atención del espectador, crucial en el desarrollo de la historia y en la creación y mantenimiento del suspense. De este modo la presencia del pasaje silbado de “En la gruta del rey de la montaña”, que acompaña al asesino en su caza de víctimas, va creciendo a medida que avamza la historia, y al final, supone su perdición.

Todos los temas citados, trabajados a fondo en un guión sin fisura alguna escrito conjuntamente con su esposa Thea von Harbou, encuentran una perfecta puesta en escena utilizando la función descriptiva del sonido. “M” utiliza de forma inteligente los tres elementos integrantes de la banda sonora (diálogo, ruidos y música). Lang experimenta con nuevas  formas expresivas, como por ejemplo, con el silbido del asesino que actúa como elemento identificativo para el espectador. Al principio se escucha su silbido mientras su sombra se refleja sobre un cartel en el que se ofrece una recompensa por su captura. Silbido de gran importancia para el desarrollo de la acción, ya que gracias a ese elemento, el asesino será reconocido por el ciego vendedor de globos. La melodía de “Peer Gynt” de Grieg, se utiliza como referente de la presencia del asesino.

Sombras en el título

“M, el vampiro de Düsseldorf”, con su palpable aire de temor y su acusación directa hacia la mentalidad popular, se ha visto como una premonitoria parábola de los oscuros contornos del pensamiento nazi y su imparable ascensión. Originalmente iba a titularse “Mörder unter uns”, ambiguo título que puede significar tanto “Asesino entre nosotros” (singular) como “Asesinos entre nosotros”, algo que no gustó a los pujantes nazis, obligando a cambiar el título que Lang redujo a un escueto “M”. El título final de la pelicula, “M”, hace alusión a la inicial de la palabra alemana “Mörder” (asesino). La letra posee un sentido de incógnita y amenaza. En una secuencia la M queda grabada sobre el gabán del asesino.

M VAMPIRO NIÑOS CÍRCULOEl tipo de angulación más utilizado en la película es el picado y la composición circular es la más empleada, que se logra tanto por la colocación de los personajes en el plano como por la presencia de los variados elementos presentes en el encuadre. Este tipo de composición, al igual que el picado, se utiliza con el propósito de una de las ideas claves de la película: la prisión y encierro de los habitantes de la ciudad, una sociedad atrapada sin posibilidad de escape. La iluminación es el elemento expresionista más destacado en “M”. La luz y la oscuridad poseen un valor metafórico y se expresa así la lucha en un mundo sórdido en momentos tales como la presentación del asesino, la navaja resplandeciendo en manos del criminal, la secuencia del juicio y las redadas, etc.

También es importante señalar que en los títulos de crédito, al fondo de los nombres, aparece una sombra (elemento importante en la película) que insinúa la amenaza, eje sobre el que gravita toda la narración. Respecto al uso de los fundidos en negro, en “M” existen únicamente dos: uno al comienzo de la película, para separar los títulos de crédito de la acción; y otro a continuación del asesinato de Elsie. En este segundo se separan dos tiempos diferentes y se enfatiza la muerte de la niña, que es la única que se produce a lo largo del film.

El protagonismo colectivo conduce a “M” hacia la documentalidad. Es una película de ficción, pero al mismo tiempo constituye una radiografía social exhaustiva de un momento específico en la historia de Alemania. En una secuencia donde este caracter documental aparece de forma muy especial es la conversación telefónica entre el jefe de la policía y el Ministro. En ella aparecen elementos que remiten a la herencia del cine mudo y a la incorporación del sonido como modo de considerar la construcción de secuencias de ese tipo. Primitivismo y vanguardia son dos rasgos que conviven, a veces en el mismo plano, en “M”.

La interpretación de Peter Lorre

M VAMPIRO JUICIO

László Löwenstein nació en Hungría el 26 de junio de 1904. Estudió en Viena y llegó a ser alumno de Sigmund Freud. Se escapó de casa a los 17 años para unirse a una compañía teatral, pero acabó trabajando como oficinista en un banco. Todavía poco conocido, viajó por Alemania, Austria y Suiza con una compañía teatral hasta que Fritz Lang le ofreció el papel de asesino de niños en “M”. Después de algunas películas alemanas, y cuando los nazis llegaron al poder, Lorre se trasladó a París, después a Londres, donde trabajó con Alfred Hitchcock, y finalmente llegó a Hollywood en 1935. Allí despegó su exitosa carrera, trabajando con directores de la talla de Josef von Sternberg, Michael Curtiz, Frank Capra, Roger Corman, Jacques Tourneur y John Huston. Murió el 23 de marzo de 1964 en Los Angeles a causa de un derrame cerebral.

Durante las seis semanas que duró el rodaje asumió la personalidad de Beckert por las mañanas, mientras que por las noches trabajaba en el teatro en una obra cómica de Valent Katayev. El carácter de víctima del asesino viene mostrado por el uso del picado del que hablaba anteriormente, con el que se le presenta mientras escribe la carta a los periódicos. Su necesidad de matar se refleja en el movimiento de sus manos, como por ejemplo, delante de un escaparate mientras ve a una niña.

Como dato curioso, hay que indicar que el mendigo que descubre al criminal es ciego y la dueña de la pensión donde vive M es sorda, datos que plantean intrrogantes sobre la sociedad. Ambos personajes simbolizan incapacidades propias del lugar y el momento. La ceguera del mendigo servirá también para potenciar las innovaciones sonoras. El personaje se interesa por la música suave y por eso escucha con atención la melodía que silba el asesino.

M VAMPIRO FRITZ LANG FILM

La importancia de la película

“M” funciona como un reflejo de la Alemania en plena decadencia de la República de Weimar, le sirvió al autor de banco de pruebas para el nacimiento del cine sonoro, y pudo retratar una realidad criminal mucho más profunda que la de “El doctor Mabuse” o “Spione”. Pudo además aplicar su sentido documental investigando durante meses el comportamiento de ciertos psicópatas. Aunque la historia se basa principalmente en la figura del citado Peter Kürten, su percepción alcanza todas las esferas de la sociedad alemana de principios de los años 30, indagando en temas como la locura colectiva, la incapacidad de la policía por mantener la seguridad ciudadana o la ambigüedad de la autodefensa urbana al margen de la ley. Es la única película de su carrera que desarrolló en total libertad.

La película reune en una narración muy condensada muchas sugerencias y temáticas, en la que Lang deja patente un auténtico estado de terror. Lang hacía de la cotidianidad más demente un auténtico fresco de terror certificando la ansiedad de toda una nación, en un momento en el que se desarrolló una psicosis de masas alrededor de los asesinatos en serie cometidos por un asesino colectivo en Düsseldorf. El cineasta siempre se sintió comprometido con su tiempo e intentó retratarlo, nunca solucionarlo.

La película refleja el momento que vive la República de Weimar, rodeada de hambre, paro y miseria ante la gran crisis económica que sufre el país. La realidad de la ascensión del nazismo y llegada de Hitler al poder es tratado con gran lucidez por Lang. En 1977 Ingmar Bergman analiza también este periodo, desde el terror, en “El huevo de la serpiente”. La violencia que encierra la película de Lang provocó su prohibición en países somo Hungría y Checoslovaquia. En la República de Weimar, a pesar de su tono antinazi, fue estrenada sin demasiados problemas, lo que no ocurrió con su siguiente film “El testamento del Doctor Mabuse” (1933), al considerarse que era demasiado evidente el símil entre Mabuse y Hitler.

Simultáneamente a la versión alemana de “M”, se rodaron la versión inglesa y francesa con otros directores. Para dichas versiones se utilizaron fragmentos del original, se volvieron a rodar escenas con los actores originales doblándose a sí mismos y se filmaron otras con intérpretes distintos. En la versión inglesa, localizada por el British Film Institute, incluso se modificó el final otorgándole un tono muy distinto al del original.

Sobre los asesinatos de Peter Kürten se inspiraron dos películas: “El cebo” (1958), de Ladislao Vajda., basada a la vez en la novela escrita por Friedrich Dürrenmatt y “El asesino de Düsseldorf” (1964), de Robert Hossein.

Bibliografía:
“Fritz Lang”, de Quim Casas. Cátedra (pp. 121-124).
“Guía para ver M, el Vampiro de Düsseldorf“. Nau Llibres.

Tags :

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *