Posteado el 18 marzo, 2018 Por en Críticas con 283 Visitas

María Magdalena

MARÍA MAGDALENA, de Garth Davis. 2018.

Un biopic soporífero

Después de su sobrevalorado debut con la edulcorada Lion, el australiano Garth Davis nos acerca la historia de María Magdalena, una de las figuras más enigmáticas e imcomprendidas de la historia. La película es un biopic en el que se nos explica la búsqueda por parte de María Magdalena de una forma de vida que dé sentido a su existencia. María abandona a su familia, con la que tiene bastantes enfrentamientos debido a lo poco dispuesta que está de cumplir con los roles tradicionales de madre y esposa, para unirse a un movimiento liderado por Jesús de Nazaret (Joaquin Phoenix) y que le llevará, junto al resto de apóstoles, a acompañar al Mesías hasta Jerusalén.

El descubrimiento de unas escrituras reconocidas como el evangelio de María Magdalena ha desmontado la teoría que la consideraba desde el siglo VI una prostituta, según el Papa Gregorio. Las guionistas Helen Edmunson y Philippa Goslett pretenden conectar su historia con un momento en el que la mujer pide el reconocimiento de un espacio que le ha sido negado. Dejando aparte el oportunismo que puede suponer hoy en día explicar la vida y la muerte de Jesucristo desde el punto de vista de una mujer, la película no consigue despertar el interés del espectador, que sufre la trama como una auténtica losa desde el principio, metáforas acuáticas incluídas.

Y es que aunque Rooney Mara vuelve a demostrar que es una de las mejores actrices de la actualidad, su buen trabajo no consigue evitar el tedio que gobierna una historia que, paradójicamente, carece de toda fe. El resultado es lineal, soporífero, insufrible. Ni la decente fotografía de Greig Fraser ni la solvente banda sonora por parte de los islandeses Hildur Gudnadóttir y Jóhann Jóhannsson minimizan un acercamiento pesado y reiterativo a la historia de Jesús y los apóstoles. Y es que los diálogos con el profeta o los enfrentamientos puntuales con algunos de los apóstoles como Pedro (Chiwetel Ejiofor) y Judas (Tahar Rahim), totalmente grises y desdibujados, no trasmiten el convencimiento que a priori debería caracterizar esta propuesta.

María Magdalena es una película fácilmente olvidable, que traza un retrato inerte de una mujer que se nos presenta de una forma totalmente distinta a la que estábamos acostumbrados, pero que no consigue hacerlo de una forma convincente que nos haga conectar con su alma. Seguramente, porque al igual que la película, el personaje carece de ella…

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