Posteado el 8 diciembre, 2017 Por en Críticas con 144 Visitas

En realidad, nunca estuviste aquí

EN REALIDAD, NUNCA ESTUVISTE AQUÍ (“You were never really here”), de Lynne Ramsay. 2017.

El hombre del martillo

La escocesa Lynne Ramsay adapta la novela corta de Jonathan Ames para ofrecernos el retrato de un justiciero, Joe (Joaquin Phoenix), un ex-marine que dedica sus ratos libres a rescatar chicas explotadas sexualmente de las manos de tratantes de blancas. Joe, quien ha dejado el FBI debido a una experiencia traumática que se nos sugiere a través de un episodio casual en la calle, recibe el encargo de rescatar la hija de un importante político. Sin saberlo, esta misión abrirá una lucha de poder que tendrá a Joe en el centro del conflicto y que amenazará con arrebatarle lo poco que le importa en esta vida.

El trabajo visual y sonoro en el film es determinante. Muchos primeros planos, sobre todo en los compases iniciales; una gran labor de montaje que avanza narrativamente sugiriendo más que mostrando, y un uso reiterado de flashbacks, elementos que la directora ya utilizó en su anterior trabajo, Tenemos que hablar de Kevin (2011).

Joaquin Phoenix realiza un trabajo primoroso -que le supuso el premio al mejor actor en el pasado Festival de Cannes-, interpretando a un personaje problemático, traumatizado, con muchas heridas abiertas. Un protagonista demoledor y perturbado, del que, a través de los mencionados flashbacks, identificamos su convulsión interna, empezando por los problemas causados por un padre maltratador. El uso de flashbacks es, sin embargo, demasiado reiterativo, y aunque esto contribuye a reforzar el mensaje, perjudica visualmente al film. La película podría haber resultado mucho más redonda si se hubiera cuidado este aspecto.

Ramsay crea una atmósfera asfixiante y malsana, perfectamente representada a través de la partitura de Jonny Greenwood (Radiohead), desde los títulos de crédito iniciales, cuando Joe regresa a New York procedente de un encargo que acaba de realizar en Cincinnati. La violencia no se muestra de forma explícita, incluso en ocasiones está fuera de plano y se sugiere a través de la tensión interna acumulada por los protagonistas.

Algunas voces ya han comparado la película, y a su protagonista, con Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976). Joe es un hombre roto por dentro, como un fantasma que no deja rastro por donde pasa, un hombre sin identidad, ideal para llevar a cabo el tipo de tareas que a las que se dedica. En palabras del autor de la novela, Joe es un hombre que salva a otros pero es incapaz de salvarse a sí mismo. La presencia de Nina (Ekaterina Samsonov) despierta el recuerdo de su pasado y la identificación de sus emociones, que solamente habían sido mostradas a través de la tierna -y apenas sin palabras- relación con su madre (Judith Roberts), “compañera” de abusos en el pasado.

En realidad, nunca estuviste aquí es una película muy esquemática que fusiona el plano físico y el mental. La historia no es partidaria de darnos excesivas explicaciones del porqué, solamente toma la esencia de la novela con una narrativa fracturada y con unas escenas muy contundentes que son reflejo de los procesos mentales del protagonista. Una película, que a pesar de algunas imperfecciones, se consolida como una propuesta muy notable en los tiempos que corren.

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