Posteado el 1 enero, 2018 Por en Críticas con 212 Visitas

The disaster artist

THE DISASTER ARTIST, de James Franco. 2017.

Inadaptados en busca de un sueño

La carrera de James Franco nos tiene acostumbrados a numerosos y variopintos proyectos, del que posiblemente The disaster artist sea su mejor trabajo. En él plasma su fascinación por la figura de Tommy Wiseau, artífice de una “marcianada” llamada The room (2003), avalada con el dudoso honor de ser considerada la “mejor” peor película de la Historia. Fue estrenada en 2003 en Los Angeles y el descalabro en taquilla y las malas críticas pronto dejaron lugar a un film posteriormente proyectado como midnight movie en numerosas sesiones.

El acercamiento de James Franco al personaje de Tommy Wiseau es muy respetuoso y nada irónico, a pesar de dejar patente la nefasta calidad de su película. Tommy es un misterioso personaje del que aún se conocen pocos datos de su biografía: él aseguraba ser de New Orleans, aunque nadie lo sabe a ciencia cierta. Wiseau poseía casas en San Francisco y Los Angeles, prueba de que gestionaba una gran fortuna -la película tuvo la friolera de 6 millones de dólares de presupuesto-. The room surgió de la amistad de tal excéntrico personaje con Greg Sestero -interpretado en la película por el hermano de James, Dave Franco- y el guión de The disaster artist se basa concretamente en el libro que el propio Sestero y Tom Bisell escribieron sobre el aparatoso rodaje del film.

Si Tim Burton ya nos había acercado al universo de un cineasta marginal como Ed Wood en la película homónima de 1994, ahora es James Franco el que nos regala grandes dosis de metacine y dobles lecturas cinéfilas. Uno de los puntos interesantes del planteamiento de Franco es dejar patente que cuando un creador expone su obra al gran público, ésta deja de pertenecer al artista y se convierte en la lectura que de ella hagan los espectadores. De este modo es cómo Tommy descubre que su proyecto, diseñado como un drama íntimo y personal con la intensidad propia del mejor Tennessee Williams, se acaba convirtiendo en un producto con el que el público no puede parar de reír. Se agradece el tacto y el cariño con el que Franco aborda este aspecto en su película, exactamente en la escena en la que, durante la première del film, Greg anima a Tommy para que no se sienta como un perdedor y le insta a disfrutar del hecho de que haya visto su sueño por fin cumplido. Y es que en el fondo, The disaster artist no deja de ser eso, una película sobre el derecho a soñar y los sueños cumplidos.

El film posee momentos geniales como la influencia que ejerce la manera de actuar de James Dean en Tommy, secundarios como Zac Efron y Josh Hutcherson, y cameos de estrellas como Melanie Griffith, Sharon Stone y Bryan Cranston, interpretándose a sí mismo, además de la recuperación de un temazo como The rhythm of the night de Corona, en un momento crucial de la película. The disaster artist brilla con luz propia, independientemente de si se ha visto The room, y nos regala como guinda unas tomas recreadas que son una delicia. Así es cómo James Franco nos expresa su amor por el cine.

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