Posteado el 20 noviembre, 2017 Por en Críticas con 46 Visitas

Thor: Ragnarok

THOR: RAGNAROK, de Taika Waititi. 2017.

Thor: Ragnarok supone un cambio de registro respecto a las dos películas anteriores de este superhéroe, un cambio que verdaderamente es un balón de oxígeno que regenera la saga del vengador menos carismático. Y es que las entregas anteriores de Thor perseguían una sensación de autenticidad que condenaban su auténtica razón de existir: el puro entretenimiento. El abuso repetido de ciertos clichés había conseguido que la saga, al igual que había pasado con la de Spiderman, estuviera en declive, por lo que Marvel tomó cartas en el asunto.

El camino abierto por las dos entregas de Los guardianes de la galaxia (James Gunn, 2014 y 2017) y en menor medida por Ant-Man (Peyton Reed, 2015), apostando por un personal sentido del humor, ha sido aprovechado por el nuevo equipo de esta entrega, liderado por el neozelandés Mika Waititi, responsable del divertidísimo “mockumentary” y ya película de culto, Lo que hacemos en las sombras (2014). Waititi se luce en el tratamiento del humor en esta entrega y además lo hace recuperando la esencia de espectáculo y de pura historieta de tebeo, homenajeando las coloridas tiras cómicas del centenario Jack Kirby.

El guion de Eric Pearson acierta con grandes decisiones como la inclusión del papel de la hermana de Thor, Hela (una Cate Blanchett impresionante a todos los niveles), quien amenaza la estabilidad en el mundo de Asgard. El personaje desentierra un oscuro pasado en el que se revela que Odin (Anthony Hopkins) había manipulado la historia a su antojo, lo cual no deja de ser un giro de los acontecimientos que el espectador agradece.

Le sienta bien a Chris Hemsworth este nuevo acercamiento al personaje, menos gélido y encorsetado, con el que el actor australiano  puede desarrollar su vis cómica a través de la autoparodia. Sin embargo, aunque en menor medida que en las anteriores entregas, Thor sigue a la sombra del carismático Loki (Tom Hiddleston), que sigue pidiendo a gritos película propia. Los aciertos de casting continúan con las nuevas incorporaciones de Tessa Thompson como Valkiria y un Jeff Goldblum que demuestra muchas tablas interpretando al Gran Maestro. La recuperación de un personaje como Hulk, tremendamente antipático en sus anteriores apariciones, también es otro de los logros del film.

Es innegable que el argumento tiene algunas fisuras, como era de esperar, pero el ritmo de la película es tan trepidante que consigue minimizarlas. La explosión creativa que caracteriza todo el conjunto consigue que pasen volando las más de dos horas de metraje de las que consta el corte final, a lo que también ayuda la original banda sonora de Mark Mothersbaugh, que recupera la sonoridad eléctrica de los 80 para acompañar las imágenes. En definitiva, un gran divertimento que nos deja con ganas de una cuarta entrega.

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