Posteado el 31 enero, 2018 Por en Críticas con 290 Visitas

Tres anuncios en las afueras

TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS (“Three billboards outside Ebbing, Missouri”), de Martin McDonagh. 2017.

Un western de talentos

Martin McDonagh firma una de las propuestas más atractivas (y alabadas) de la temporada con Tres anuncios en las afueras, cinta que hasta la fecha ha cosechado un elogio generalizado por parte de la crítica y numerosos premios, aún a falta de saber cuántas estatuillas conseguirá en la próximas ceremonias de los BAFTA y los Oscars. El director británico crea un particular microcosmos que recuerda inevitablemente a Fargo (Joel y Ethan Coen, 1996) en una pequeña localidad inventada en el estado de Missouri que bien puede representar cualquier pueblo de la América profunda y rural con graves problemas motivados por la violencia y el racismo. El objetivo de McDonagh es estimularnos con una experiencia diferente, y a fe que en líneas generales el resultado es bastante notable, aunque con algunos matices.

Una Frances McDormand que huele a segundo Oscar por los cuatro costados encarna a la protagonista Mildred Hayes, una mujer divorciada víctima de violencia doméstica que, ante la inoperancia de las fuerzas del orden, alquila tres anuncios en una carretera secundaria próxima para denunciar el asesinato de su hija, un caso archivado sin resolver y que apunta directamente al jefe de policía local Willoughby (Woody Harrelson). Otra de las estrellas indiscutibles del film es Dixon (Sam Rockwell), un agente racista y alcohólico que vive con su singular madre y que le brinda a McDonagh la oportunidad de demostrar que nada es lo que parece: el típico personaje que combina grandes dosis de violencia con una ternura que va adquiriendo relevancia a medida que se desarrollan los acontecimientos.

Y es que una de las bazas de McDonagh es la combinación de un tono dramático, incluso trágico, con un tono cómico, consiguiendo un equilibrio muy meritorio durante la mayor parte del metraje. Sin embargo, es inevitable que algunos de los personajes y situaciones respondan a fórmulas algo impostadas, como el ex-marido de Mildred y su jovencísima nueva novia, o la relación de Mildred con el personaje de James (Peter Dinklage), que resultan muy poco creíbles. Como resumen, podemos decir que el problema es que la película peca en ciertos momentos de querer ser más lista que sus espectadores, y de todos es sabido que la obsesión con ser pretencioso acaba pasando factura.

También es cierto que la dualidad de los personajes es lo que nos da la clave para que podamos empatizar con ellos. Son personajes vulnerables, complejos, y sobre todo, muy humanos, personajes que son un caramelo para los actores que los interpretan y que roban el corazón al espectador. McDonagh no es Tarantino ni los hermanos Coen, eso está claro, y la combinación del bien y el mal es fundamental para que la película no se quede a medias, como ocurría, por ejemplo, con Escondidos en Brujas (2008), trabajo para mi gusto fallido en el que Colin Farrell y Brendan Gleeson lidiaban con un guion bastante flojo y falto de gracia en una ciudad que no conseguía ser tan oscura como pretendía.

En resumen, Tres anuncios en las afueras es una suerte de western moderno liderado por una mujer y que sabe aprovechar muy bien los talentos con los que trabaja, especialmente los de McDormand, Rockwell y Harrelson, al que también podemos sumar un siempre solvente Carter Burwell en la parcela musical. La película no se conforma únicamente con ser una pieza de entretenimiento y dota a sus protagonistas de un amplio arco para enriquecer las escenas que protagonizan. Una película de las consideradas “de guionista” que sorprende y que no decae en ningún momento. Una de los films del año, sin duda.

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