Posteado el 16 mayo, 2018 Por en Críticas con 91 Visitas

Un lugar tranquilo

UN LUGAR TRANQUILO (“A quiet place”), de John Krasinski. 2018

El ruido y sus peligros

John Krasinski dirige e interpreta esta sencilla pero efectiva cinta de terror que consigue mantener la tensión narrativa en todo momento. Aunque algunas de las decisiones son cuestionables -sobre todo al final-, Un lugar tranquilo se confirma por méritos propios como una interesante apuesta dentro del grupo de películas que presentan a una familia aislada luchando contra una misteriosa amenza externa.

La acción tiene lugar en un ambiente rural, en un futuro próximo, en el que la humanidad corre un grave peligro de extinción. Unas extrañas criaturas extraterrestres están acabando con las vidas humanas. Son seres que no pueden ver pero que tienen una gran sensibilidad a los sonidos… De ahí se desprende el claim que acompaña la cinta… Si no te oyen, no te pueden atrapar… Esta original premisa propicia que el tratamiento del sonido sea muy riguroso para mantener el pulso narrativo de lo que Krasinski nos cuenta. Además, el silencio se aprovecha para acentuar las muestras de afectividad entre los miembros de la familia, el matrimonio formado por el propio Krasinski y su esposa -también en la vida real-, una embarazada Emily Blunt, y sus dos hijos, interpretados por Noah Jupe y Millicent Simmonds, una joven actriz sordomuda de nacimiento que ya vimos en Wonderstruck (2017), de Todd Haynes.

La película podría estar enmarcada perfectamente dentro del universo Cloverfield -de las que Calle Cloverfield 10 (Dan Trachtenberg, 2016) es la mejor sin dudas-, al no perder el tiempo en buscar el origen del planteamiento inicial -reforzando así el elemento fantástico de la propuesta-. Sin embargo, la historia sí que hace algunas concesiones a la galería para tratar de buscar “respuestas” o “soluciones” al supuesto ataque alienígena. Al tratarse de un origen desconocido, la resolución “racional” tomada por Krasinski a la crisis que vive la familia no logra convencer del todo.

Un lugar tranquilo tiene entre sus grandes cualidades una excelente ambientación que combina lo cotidiano y lo fantástico y escenas de gran fuerza como el parto de Evelyn o cuando Regan da la pista, sin saberlo, de cuál puede ser la solución al ser acechada por una de las criaturas en el trigal. La excursión inicial en la que la familia visita un pueblo abandonado para aprovisionarse y posteriormente vuelve a casa a través de los bosques es un gran ejercicio de estilo en el que Krasinski presenta la sensación de extrañeza que salpica el film desde el inicio. Todas las precauciones/medidas que la familia Abbott toma para tratar de mitigar los ruidos que emiten están bien detalladas y contribuyen a trasmitir la atmósfera de intimidad y suspense que envuelve la historia.

En definitiva, estamos ante una película bien fabricada que, sin embargo, comete algunos errores cuando intenta obedecer a motivaciones comerciales para venderse mejor -ser producida por la Platinum Dunes de Michael Bay pasa factura, evidentemente-. Personalmente, además de ser inferior a la mencionada Cloverfield 10, Un lugar tranquilo pierde también la batalla si la comparamos con otra propuesta de terror familiar reciente, Llega de noche (Trey Edward Schults, 2017), una película más coherente en conjunto y que no renunciaba en ningún momento a su esencia para analizar las relaciones familiares y sus miedos.

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