Posteado el 29 septiembre, 2016 Por en Cine Independiente con 560 Visitas

“Una chica vuelve a casa sola de noche” (2014)

UNA CHICA VUELVE A CASA ARTÍCULO

Definida como el “primer western vampírico iraní”, la película “Una chica vuelve a casa sola de noche” es el primer largometraje de la guionista y directora británica de origen iraní Ana Lily Amirpour, afincada en Los Angeles desde 2009. El guión de la película está escrito en persa, trabajo que resultó muy complicado para la cineasta, ya que en primera instancia lo pensaba en inglés y después lo escribía fonéticamente en la lengua de Irán, por lo que fue como trabajar en dos guiones al mismo tiempo.

UNA CHICA VUELVE A CASA CARÁTULAAunque acumula más de doce guiones para llevar a la gran pantalla, Amirpour empezó a trabajar como directora de cortometrajes. Mientras rodaba “Ketab” (2010), vio a una de las extras que llevaba un chador. La directora se lo probó, y sintió en sus carnes la maldad del futuro personaje que iba a crear, lo que le dio la excusa para escribir la historia. Rápidamente, le vino a la cabeza la idea de una vampira iraní. Amirpour y la actriz principal, Sheila Vand, se conocieron hace unos años en Los Angeles. La actriz también es hija de iraníes residentes en los EE.UU. Habían rodado juntas el corto “Pashmaloo” (2009), sobre una chica americana rebelde que pasa unos días de visita en casa de su prima que vive en Irán. Lo que más atrajo a Vand de las propuestas de Amirpour fue que sus personajes no se limitan a hacer simplemente lo que se le supone a una “persona iraní”, sino que, por ejemplo, podía interpretar a una joven que se divierte y fuma porros a escondidas en una montaña.

La ambientación de la película es única. Bad City es un espacio verdaderamente peculiar, cuidadosamente construido hasta el más mínimo detalle, sin contar con un gran presupuesto, lo que le da más valor si cabe. El personaje ya intervino en un cortometraje en blanco y negro anterior, que duraba cinco minutos, en el que la historia trataba de cómo persigue a un chico que se le cruza en la calle y lo mata. Amirpour estaba tan encantada con este personaje que pensó en realizar un largometraje, contando con la intervención de Sheila Vand, que no había podido rodar el corto por estar representando una obra en Broadway en aquel momento. El guión se escribió prácticamente solo en un mes. Todo parecía fluir de forma natural, e incluso la directora conoció a un músico llamado Collin Hegna, que le dijo que tenía un grupo que tocaba música de spaguetti western (Federale), la cual encajaba perfectamente con la atmósfera de la película. La música prácticamente se convirtió en la columna vertebral de la misma, en la que se combina música tradicional persa, temas pop y acordes con reminiscencias del western que antes mencionaba.

UNA CHICA VUELVE A CASA SHEILA VANDEl personaje de la Chica es un personaje solitario hasta el extremo, aunque en la película todos los personajes son solitarios. Amirpour siente empatía por todos ellos, e incluso reconoce que para ella el sentimiento de soledad le facilita encontrar lo mejor de sí misma en su interior, no lo percibe como un elemento negativo en ningún caso. Así, en Bad City encontramos un universo habitado por personajes en el filo: camellos, drogadictos, prostitutas, outsiders sin ningún tipo de futuro ni esperanza. La ciudad comparte el elemento vampírico de chupar hasta la última gota la sangre de sus habitantes, y es igualmente protagonista principal de la historia.

De todos modos, “Una chica vuelve a casa sola de noche” es, ante todas las consideraciones, una romántica historia de amor. Una historia de amor pura, en esencia, en la que no importa adónde conseguirá llevar a los personajes. La historia entre la Chica y Arash (Arash Marandi), un joven retratado como un James Dean iraní, no destaca por su diálogo, sino que tiene toda su fuerza en la apuesta visual y musical. Posiblemente, una de las escenas magistrales de la película es el ligero acercamiento físico que tienen en casa de ella cuando suena la increíble “Death” de White Lies. Es curioso observar que en la pared cuelgan posters de los Bee Gees, Michael Jackson y Madonna, aunque estos dos últimos no son lo originales. En un encuentro con la escritora Margaret Atwood, ésta accedió a posar emulando la ilustración del “First Album” para Amirpour, que posteriormente lo utilizó en su película.

La película se rodó en Taft, en el condado de Kern, situado en el sur de California, en tan sólo 24 días. La cineasta utiliza filtros oscuros para el encuentro entre los personajes, ya que la Chica solamente ve la ciudad de noche. Me UNA CHICA ARASHgusta particularmente el encuentro de Arash, vestido de Drácula y visiblemente drogado, con la Chica, que ha robado el monopatín al niño que ha asustado. Él le asegura que aunque sea Drácula, no le hará ningún daño, lo cual es una hermosa ironía…

La fotografía de la película es un trabajo digno de elogio. Destacan los grandes planos panorámicos en los que los sombríos edificios empequeñecen la presencia de las personas. La Chica y Arash son dos personajes que se encuentran bajo circunstancias difíciles (Arash convive como puede con su padre Hossein, un drogadicto que no ha podido olvidar a su mujer y que tiene una deuda pendiente con un narcotraficante) y que sienten una conexión espiritual que les une al instante. Amirpour alarga mucho los planos, con amplios travellings, representando quizás la eternidad de la vida del vampiro. Todo está pensado para que la presencia de la chica sea inquietante. Como lo es especialmente en el encuentro con el traficante de drogas Saeed (Dominic Rains), personaje inspirado en Ninja, de UNA CHICA VUELVE A CASA THE PIMPDie Antwoord, otra de las escenas más sorprendentes del film. Posiblemente, uno de los puntos débiles de la película es eliminar tan pronto la figura del villano, dejando a la cinta desprovista de un hilo argumental que podría haber tenido mucha enjundia. Con ello, todo el protagonismo lo gana la historia de amor de Arash y la Chica. Como curiosidad hay que destacar que el gran parecido entre directora y actriz propició que la primera interpretara la escena del skateboard y también el personaje de Shirin, la chica con el maquillaje de esqueleto que se encuentran en la fiesta.

La película no pretende, como se podría pensar antes del visionado, ser un reflejo de la situación política iraní. Es el resultado de las enormes y diferentes influencias de su autora, en la que se encuentran influencias de Lynch, Jarmush o Abel Ferrara, y hasta de la filosofía de Bruce Lee. El blanco y negro consigue aglutinar a la perfección esa mezcla de géneros, en la que incluso reconocemos elementos propios del western. Si bien hay que afirmar que el argumento es muy, muy simple, éste está al servicio de la forma, en la que confluye una amalgama de estilos que consigue mantenernos en vilo delante de la pantalla, dando como resultado una propuesta única en originalidad.

La película participó en Sitges, dentro de la selección oficial de largometrajes y ganó el premio Gotham a la mejor dirección novel en 2014. También tuvo tres nominaciones en los premios Independent Spirit, incluyendo el de Mejor First Feature y el de Mejor Fotografía (Lyle Vincent).

UNA CHICA BAD CITY

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