Posteado el 29 octubre, 2017 Por en Críticas con 41 Visitas

A war (Una guerra)

A WAR (“Krigen”), de Tobias Lindholm. 2015.

Tobias Lindholm alcanzó cierto reconocimiento con su segundo film, A hijacking (2012), con el que conquistó diversos premios internacionalmente y en su país natal, Dinamarca. Su experiencia como guionista en algunos films de Thomas Vintenberg como The hunt (2012) avala su trabajo en A war, un drama narrado desde dos puntos geográficos (Dinamarca y Afganistán) sobre las injusticias y (nefastas) consecuencias de toda guerra. Lindholm se ha servido del testimonio directo de soldados, refugiados y hasta de un guerrero talibán para dotar la historia con la mayor verosimilitud posible.

A war nos habla de cómo reaccionamos ante situaciones límite y cómo la toma de decisiones puede acarrear desiguales consecuencias para las personas a nuestro alrededor. En este caso, un comandante danés, Claus Michael Pedersen, interpretado por Pilou Asbaek, habitual del cine de Lindholm, debe tomar una importante decisión al tratar de salvar a uno de los hombres de su escuadrón que se debate entre la vida y la muerte en pleno campo de batalla. Esto provocará la muerte de civiles afganos inocentes y Pedersen deberá afrontar un juicio en el que se expondrá el dilema que provocó la decisión de salvar a unos y condenar a otros, bajo la acusación de incumplimiento de la normativa de la UE en este tipo de actuaciones.

Además, la película hace hincapié en el efecto que todo ello tendrá en su hogar, donde su mujer e hijos, forzados a crecer con la continua ausencia del padre, se enfrentan a la posibilidad de que la familia se derrumbe si éste ingresa en prisión.

La película resulta claustrofóbica en el retrato de estos soldados que desempeñan su misión en Afganistán, jóvenes que son enviados a guerras donde ni siquiera defienden los intereses de su país. Todo esto se sintetiza de forma clara, aunque cayendo en no pocos tópicos, en la figura del soldado Lasse (Dulfi Al-Jaburi, uno de los pocos actores profesionales del film), que representa a todos aquellos militares traumatizados por vivir en una pesadilla constante.

Al mismo tiempo, la historia narra la vida de la familia de Pedersen desde Dinamarca, para mostrarnos desde la distancia cómo ésta sufre las consecuencias de la guerra, agravadas por las dificultades con las que la esposa (Tuva Novotny), afronta en soledad la responsabilidad de sacar adelante tres niños pequeños que están empezando a tener problemas de integración por la ausencia paterna en el hogar.

Sin grandes estridencias, pero de forma efectiva, la película nos ofrece una lectura bastante digna del infierno personal que provoca cualquier guerra, y junto a la también nominada al Oscar Land of mine (Martin Zandvliet, 2015), supone una muestra de cómo el cine danés está comprometido en entender las reacciones que provoca todo conflicto bélico, y los traumas que irremediablemente todo ser humano trae consigo de la guerra.

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